Benzema: el problema no es el sistema

Hace tiempo que el madridismo dejó de vivir pendiente de Benzema, figura percibida por parte de la afición más como un problema que como una solución. La tendencia se ha vuelto aguda este curso, en que ha marcado cinco goles en trece partidos. Pareció trato de favor su elección en lugar de Morata en los primeros partidos. Ahora, caído el canterano en la batalla de Inglaterra y recuperado el francés, orillado por Francia, se consideraría prudente un centro del campo de cuatro, con Cristiano y Bale arriba. Tiene que ver con el dibujo pero tiene más que ver con el francés. Nadie plantearía en el Barça, por no ir más lejos, sentar a Luis Suárez para reforzar el centro del campo por una cuestión de ingeniería táctica. Pero la BBC del Madrid tiene una ‘b’ minúscula. Y entonces es fácil encontrar argumentos que justifiquen ahorrarse al francés.

Al otro lado, Simeone suavizará su perestroika juntando a Saúl, Koke y Gabi. No hay nada que reprocharle como tampoco lo hubo cuando apeló a ese casi 4-2-4 con Correa o Gaitán, Carrasco, Griezmann y Gameiro. Quizá juntó a tantos artistas cuando de verdad los tuvo. Quizá los tuvo poniendo al equipo en territorios donde se gana dinero para comprarlos. Y quizá le atizan por atrevido los mismos que antes sentían que depreciaba el espectáculo por retraído. Pero Simeone se ha ganado el derecho a equivocarse. Váyanse un lustro atrás y quizá tengan que pedir un permiso de excavación para encontrar al Atlético.