El club que nunca duerme, la ley mordaza y la nueva ‘glocalización’

Global y local. El nuevo plan director del Barcelona es la hoja de ruta que debe de guiar a la entidad hasta 2021, fecha en la que el club debería llegar a la ansiada frontera de facturar 1.000 millones de euros anuales (a día de hoy pasa de los 600). Ese plan director tiene como lema “un club abierto 24 horas”. No piensen mal. Se trata de que gracias a las oficinas en Nueva York, Hong Kong y las que vendrán, el Barça sea un club global que venda tanto en Singapur como en la Guineueta. Para conjugar este espíritu global con la idiosincrasia del ‘més que un club’ en Can Barça se han inventado el término ‘glocalización’. palabro que incluye lo local y la famosa globalización a la que todo el mundo aspira.

Volcados fuera. Es tal el interés del Barcelona en venderse fuera de las fronteras, que se pasa el día asomado al balcón mirando al mundo sin darse cuenta de qué es lo que se cuece en su cocina. El gran ejemplo de esta manera de actuar se ha visto en dos recientes asuntos. Mientras en Catalunya cuesta horrores hablar con el presidente, Bartomeu es un habitual entrevistado en la prensa internacional, a la que se prima por encima de la local. En el último viaje a Manchester, Bartomeu apareció por tele, prensa y radio. Siempre para medios ingleses. Siguiendo el mismo patrón, mientras el 90 por ciento de la directiva contemplaba extasiada cómo se iluminaba el Empire State con los colores del Barça, nadie del club estaba disponible para acudir a Vallfogona de Riucorb (Tarragona) donde se inauguraba la primera calle dedicada a Johan Cruyff.

Comodidad. Evidentemente, las cuestiones que preguntan los medios internacionales a los representantes barcelonistas son cómodas. Son entrevistas hechas con la mejor intención del mundo, pero por parte de periodistas que desconocen los entresijos de casos poco populares en la junta como puedan ser la relación con la Fiscalía, el fichaje de Neymar, la Grada de Animación, la presencia de Boixos en el Mini, la mala salida de los mitos del club como Guardiola, la acción de responsabilidad, la relación con Qatar o el lío con DIS, por poner unos ejemplos al azar.

La puntilla. Por eso, es extremadamente grave que en este contexto, el club se planteara (y luego rectificara) esta semana vetar cualquier entrevista a sus deportistas profesionales que no fuera efectuada por medios oficiales del club. La excusa de lo global no lo justifica todo.