Cristiano Ronaldo, de aquí al 2021

Cristiano Ronaldo ha renovado hasta el 2021, en un acto solemne cuyo pasado en el Madrid, sin duda, merece. Esta renovación, que viene a culminar una serie iniciada hace pocas semanas, ha gozado de un ringorrango de la que otras carecieron. Ni siquiera Bale mereció tanto, Bale es un jugador extraordinario que ha repuesto a Gales en unos niveles en los que no estuvo desde tiempos de John Charles, allá por los finales de los cincuenta. Al Madrid vino un poco como la mosca a la sopa, desplazando a un jugador tan útil como bueno, Di María. Pero tanta confianza otorgada le ha permitido cuajar en jugador realmente grande.

Pues ni siquiera él gozó de tanta pleitesía así en su renovación. Cristiano lo agradeció. Necesita adulación, es notorio, pero sabe corresponder a ella. Fue agradecido en gestos y en palabras, incluso audaz al proyectarse al futuro, más allá de la frontera de este contrato, en 2021, que alcanzará con 36 años. El tiempo dirá si para entonces Cristiano está todavía para esta superélite que es el Madrid. El día de hoy le pilla en una encrucijada, entre el jugador que fue, apoyado en un físico colosal, y el que ha de venir, que debe modificar sus recorridos, su posición, y hacer uso de otras habilidades. Messi lo ha hecho. Él debe intentarlo.

Su renovación culmina un proceso que a algunos les ha inquietado. Me recuerdan que Bernabéu renovaba a los jugadores de año en año a partir de cumplidos los 30. Pero los 30 de entonces son los 32 de hoy. En ese sentido, ninguna de las renovaciones hasta la de Cristiano se va más allá de lo razonable. La de Cristiano sí es arriesgada. Trae el aval de siete cursos con cincuenta goles, pero, ¿quién puede garantizar que siga así hasta el 2021? Esta renovación garantiza una tranquilidad a corto plazo que Florentino paga cara, pero ahora corresponderá a Cristiano justificar ese esfuerzo. Sólo lo hará si tiene la lucidez de transformar su juego.