Falcons 33 – Packers 32

Los Falcons logran sobrevivir al mejor Rodgers de todo el año

El quarterback de Green Bay volvió a parecer el de los grandes partidos, recuperó la sonrisa, pero el ataque de Matt Ryan se la dejó helada en un final de infarto.

Los Falcons logran sobrevivir al mejor Rodgers de todo el año
Jason Getz USA Today Sports

¡Todos a las barricadas! ¡El mejor Rodgers ha vuelto! …Pero ni por esas. Su festival de jugadas geniales chocó en el último instante contra el muro de unos Falcons que empezaron la temporada como gallitos, parecía que se estaban desinflando después de dos derrotas consecutivas, pero que han demostrado que son de verdad imponiéndose a unos Packers en un duelo apasionante.

La defensa de Atlanta es frágil, no lo vamos a descubrir ahora. Pero es que, además, el planteamiento defensivo inicial de los Falcons no fue el más acertado. Aaron Rodgers ha tenido todo el año problemas para encontrar a sus receptores desde dentro del pocket, pese a tener todo el tiempo del mundo. Aunque esa tara es sobradamente conocida, el equipo de Georgia volcó todo su esfuerzo en perseguir a Rodgers en el pocket, para que el quarterback se diera un festín. Cuando el blitz entraba por dentro, Rodgers arrancaba a correr lateralmente, sacando petróleo de su capacidad para improvisar. Cuando la presión entraba por fuera, el quarterback se lanzaba por el hueco que quedaba en el centro. En vez de contenerlo en el pocket, los Falcons despertaron a la bestia y todos se lo tenemos que agradecer, porque después de tanto tiempo volvimos a ver al mejor Rodgers. Brillante, imaginativo, sonriente, y recuperando sensaciones perdidas.

Pese a todo, el ataque de Atlanta no perdió la cara al encuentro. Ryan sigue en estado de gracia y lo demostró con un pase mágico de 47 yardas a Gabriel, que adelantó a su equipo (10-7) después de que los Packers hubieran anotado un touchdown con un monográfico entre Rodgers y Jordi Nelson. Sin embargo, el trabajo del ataque de Atlanta se fue complicando. Primero por la lesión de Tamme en el hombro, que comprometió el plan de juego de su equipo, que se apoya mucho en la labor de los tight ends. Después por la desaparición de Julio Jones, que tras un buenísimo arranque, sufrió una torcedura y ya no volvió a tocar un balón, siempre muy presionado por la secundaria de Green Bay, que no estuvo mal pese a las bajas.

Con esos ingredientes, el choque se convirtió en un duelo de pistoleros, que llegó al descanso con los Packers delante 19-24 gracias a la habilidad de Rodgers para sacarse conejos de la chistera en cualquier situación. Tras un touchdown de Freeman, los Falcons pudieron intentar un extrapoint que les habría dejado a un punto. Sin embargo, buscaron una conversión de dos que fracasó, y Rodgers solo necesitó 27 segundos para llegar a distancia de field goal. Visto lo visto hasta ese momento, si hubiera tenido seis o siete segundos más los Falcons no se habrían librado del touchdown.

Tras la reanudación se notaron los ajustes por parte de ambos equipos. Rodgers ya no se sentía tan cómo ante la presión de Atlanta. Le agobiaban por dentro con Clayborn y Beasley, aunque cuando llegó el momento de la verdad el quarterback volvió a campar a sus anchas. Ryan también sentía la presión de Peppers y Mike Daniels, y ya no tenía tanto tiempo para ajustar la mirilla. Sin embargo, en la primera serie, muy corredora, entre Freeman y Ward se atravesaron el campo para que el primero culminara con un touchdown de una yarda. Los Falcons se adelantaron 24-26 con el último cuarto por jugar.

Rodgers estaba cómodo, en terreno conocido, y con más facilidad para encontrar a sus receptores de la que había tenido en toda la temporada. Consiguió atravesar el campo, con penalización de doce defensas en el campo incluida, y corriendo a placer para terminar el partido con 60 yardas terrestres, más que todo el resto de su backfield junto. A falta de 4 minutos lanzó para touchdown a Janis y consiguió la conversión de dos (26-32). Los Falcons necesitaban un touchdown con extra point para llevarse la victoria.

Entonces, el emparrillado se convirtió en un tablero de ajedrez. Los Falcons querían llegar a la end zone a toda costa, pero sin dejarle tiempo a Rodgers para una última serie ganadora, y los Packers parecían más preocupados de evitar que el reloj corriera para dejarle tiempo a su quarterback. Lo habitual en estos últimos instantes es ver al ataque intentando salirse del campo, pero en este caso era al revés. La secundaria de Green Bay empujaba fuera al receptor para que no consumiera reloj, mientras Ryan avanzaba sin prisa, mirando más el primer down que la zona de anotación. Al final, el touchdown, inevitable, llegó a falta de 36 segundos con un lanzamiento a Sanu de11 yardasque de entrada pareció precipitado (33-32). Antes del descanso Rodgers había alcanzado la yarda 11 rival en 23 segundos. Parecía que con más de medio minuto nadie sería capaz de evitar que llegara a distancia de field goal.

Sin embargo, al quarteback se le torció el plan en su segundo intento de pase. Jordi Nelson no consiguió atrapar el balón y encima recibió un golpe, por lo que tuvo que salir del campo. Además, el quarterback ya no era presionado, por lo que perdía el arma de la movilidad. Después de un partido fabuloso, en el que volvimos a ver su mejor cara, Rodgers fue incapaz de llegar a distancia de field goal para ganar una batalla en la que ambos equipos merecieron imponerse.

Y nos dejaron con ganas de más. Aunque no sería raro que podamos vivir la revancha en postemporada.

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