Francisco, el Papa al que le gusta el futbol

Jorge Mario Bergoglio nunca ocultó su fanatismo por San Lorenzo de Almagro y en su honor, en Argentina fue fundado el Club Deportivo Papa Francisco.

Francisco, el Papa al que le gusta el futbol

Cuando fue elegido Papa en marzo de 2013, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio era reconocido en el mundo del futbol por ser hincha y socio del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, de su natal Argentina.

Considerado uno de los cinco grandes del futbol pampero, "El Ciclón de Boedo" era el único de estos equipos que no había ganado nunca la Copa Libertadores.

A nivel internacional, San Lorenzo sólo tenía en sus vitrinas la Copa Mercosur del 2001 y la Copa Sudamericana 2002. Coinicidencia o no, un año después de su asunción como Papa, Bergoglio vio a su querido equipo ganar por vez primera la Copa Libertadores de la mano de Edgardo Bauza.

Bergoglio es el socio número 88235 de San Lorenzo y el 1 de abril 2008 ofició la misa por el centenario del club, llamado así en honor del sacerdote Lorenzo Massa, un cura salesiano impulsor del deporte y obras sociales en su barrio.

Conocido el fanatismo de Francisco por el futbol, el Papa ha recibido una gran cantidad de camisetas de parte de las personalidades a las que recibe en audiencia en el Vaticano.

Le han obsequiado, principalmente, camisetas de los equipos de su país, pero también ha tomado entre sus manos la casaca de diversas selecciones.

En honor del Pontífice argentino, en su país fue fundado, en octubre de 2013, el Club Deportivo y Social Papa Francisco, conocido también como "El Santo del Sur". El equipo, oriundo del barrio de San Francisco Solano, en las afueras de Buenos Aires, participa en la Liga Lujanense, un circuito semi profesional y fue registrado ante la Asociación del Futbol Argentino en diciembre de ese año.

EL DEPORTE Y LA IGLESIA CATÓLICA
El deporte ha estado presente en el discurso de la Iglesia Católica y de los Papas desde principios del siglo pasado.

Pío X, que gobernó a la Iglesia católica entre 1903 y 1912, fue el primero en recibir a un grupo internacional de deportistas católicos en 1905, además de pronunciar discursos sobre el deporte. A partir de esa visita, se volvió una tradición que atletas exitosos y dirigentes deportivos visiten al Sumo Pontífice.

Pío XI fue conocido por su afición al montañismo; Pío XII, llamado "el amigo de los deportistas”, instaló por primera vez un gimnasio en el Vaticano y, como buen italiano, gustaba del ciclismo; sin ser aficionado a un deporte en particular, Juan XXIII reconoció el aspecto social del deporte y lo plasmó en el Concilio Vaticano II (que inició en 1962 y terminó en 1965), donde se establecía que la manifestación deportiva ayudaba tanto al equilibrio espiritual como al establecimiento de relaciones fraternas entre los hombres.

A partir del pontificado de Paulo VI se intensificaron las visitas de celebridades deportivas al Vaticano, pero con Juan Pablo II, a quien se llamó “El Atleta de Cristo”, estas fueron comunes. El pontífice de origen polaco practicó el futbol en su juventud, además del canoísmo y el senderismo.

Wojtyla fue el primer Papa en presenciar un partido de futbol y fue nombrado socio honorario del FC Barcelona en 1982; cinco años más tarde también recibió el carnet de socio del Schalke 04alemán. Su sucesor, Benedicto XVI fue nombrado el socio 100.000 del Bayern Munich en 2013.