Bielsa sí; Bielsa no

Bielsa sí; Bielsa no

México DF

En días recientes, el nombre de Marcelo Alberto Bielsa ha sonado muy fuerte entre los candidatos para tomar las riendas de la Selección Mexicana.

El "Loco" es un viejo anhelo del medio futbolístico nacional. Desde su llegada al Atlas en 1992, recomendado por César Luis Menotti, y luego de su paso por el América, en 1995, Bielsa se hizo de un buen cartel en México. Su nombre surge inevitablemente cuando algún equipo de los llamados "grandes" (a excepción de Pumas) o cuadros con altas posibilidades económicas, Tigres, Monterrey o Santos, por ejemplo, buscan un técnico que encabece un proyecto de largo plazo.

Eso es, precisamente, lo que en este momento impediría que el "Loco" llegara al mando del Tri, pues con contrato vigente con el Olympique de Marsella (se dice que hasta 2017), es muy difícil que el técnico argentino rompa su vinculación laboral.

"Las urgencias de la Federación Mexicana, en este momento, no corresponden con los tiempos de Bielsa. A él le encantaría dirigir en México, la pasó muy bien allá, tiene amigos en el país, pero nunca rompe un contrato", me dice el periodista del diario La Nación Román Iucht, quien en 2011 publicó "La vida por el futbol. Marcelo Bielsa, el último romántico" y conoce como pocos el entorno del ex seleccionador de Chile.

"El único escenario posible para que se desvinculara sería que el Olympique no tuviera un buen arranque de campeonato, porque a Bielsa le quitaron muchos jugadores ahora", agrega Iucht.

Bielsa es un tipo de convicciones y valores firmes que trascienden una cancha de futbol. "Es un tipo que dignifica el laburo (trabajo), un tipo serio que habla de fútbol de verdad y no dice 'boludeces' (tonterías)", lo definió Menotti en una entrevista para la revista El Gráfico, en diciembre pasado.

Enamorado de dibujos tácticos como el 3-3-3-1, que suele cambiar por un 4-2-3-1, Bielsa es un estudioso del futbol, obsesivo de cuidar los mínimos detalles. Trata a sus jugadores por igual, no hace distinciones entre las figuras y los juveniles, y eso mismo aplica con los empleados de los clubes y las federaciones. Nunca da una entrevista exclusiva porque no es partidario de hacer diferencias entre las grandes cadenas de televisión y un humilde diario de provincia.

Respetuoso, ganador, obsesivo con su trabajo, frontal, sinceramente no encuentro un motivo para decir que no me gustaría que dirigiera a la Selección Mexicana, pero esas mismas virtudes podrían ser mal vistas en un medio como el mexicano, acostumbrado al trato preferencial para ciertos medios, con jugadores indisciplinados y directivos que quieren figurar más que los propios entrenadores.

¡Bielsa sí, pero ojo, Marcelo, que acá muchas veces importa más cualquier cosa, menos el futbol!

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