Osmar Olvera y el agradecimiento a su papá para ser exitoso: “Él siempre quería que buscara ser el mejor”
El campeón mundial de clavados reconoció que la mentalidad ganadora nació en casa y recordó la enseñanza de su padre que hoy lo llevó a la cima.


Con los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 en puerta, es buen momento para recordar el oro conseguido por Osmar Olvera en el trampolín de tres metros del Campeonato Mundial de Deportes Acuáticos Singapur 2025 no solo significó romper con 20 años de dominio chino en la prueba. Para el mexicano, el resultado también representa la recompensa de una filosofía que comenzó en casa y que su padre, Sergio Olvera, le inculcó desde que era un niño.
Como parte de su rutina antes de cada competencia, padre e hijo mantienen una llamada para reforzar la confianza. Esa dinámica ha acompañado al clavadista en los momentos más importantes de su carrera y volvió a repetirse antes de la final en Singapur, donde consiguió una victoria histórica.
Al recordar ese respaldo familiar, Osmar Olvera no dudó en reconocer quién sembró la mentalidad con la que hoy enfrenta cada competencia. “Esa mentalidad sí se la agradezco a mi papá; sin duda, él siempre me inculcó esa mentalidad ganadora. Él siempre quería que buscara ser el mejor. Obviamente, disfrutándolo y estar satisfecho conmigo mismo, pero siempre, siempre me lo inculcó”, expresó el campeón mundial en exclusiva con ESPN.
Además de impulsarlo a competir sin miedo, Sergio Olvera también le puso el apodo de “Wolverine”, convencido de que su hijo siempre ha enfrentado los retos con determinación. Esa confianza fue creciendo con el paso de los años hasta convertirse en una realidad deportiva.
El propio clavadista recordó que nunca sintió que vencer a los chinos fuera una misión imposible. “Desde pequeño nunca tuve dudas que les podía ganar y ahora es una realidad”, aseguró.
Una victoria que busca cambiar la historia de los clavados
Más allá de la medalla de oro, Olvera considera que su triunfo puede modificar la manera en la que el resto del mundo observa el dominio chino en la disciplina. “Al final, con estos logros es simplemente darme cuenta de que sí lo puedo hacer y de que no hay imposibles”, afirmó al hablar del significado que tiene este resultado para su carrera.
Incluso reconoció que antes de competir la hegemonía asiática cruzó por su mente, aunque todo cambió cuando llegó el momento de ejecutar sus clavados. “Lo único que pensaba era: ‘tú hazlo como lo debes hacer; los jueces van a ser justos y lo vas a lograr’”, recordando sobre los segundos previos a conquistar el campeonato.
Para Olvera, el impacto de esa victoria va más allá de su historia personal. Considera que romper esa barrera también abre la puerta para que otros atletas crean que es posible derrotar a la potencia dominante de los clavados.
“Creo que ya una vez que les logras ganar, tanto para los jueces como para el mundo, ya se puede hacer más normal ganarles; ya no se ve como algo imposible. Entonces, sin duda que rompí esa brecha. Ahora sí que el cielo es el límite”, explicó.
Mientras continúa escribiendo páginas importantes para los clavados mexicanos, Osmar Olvera mantiene intacta la enseñanza que recibió desde casa. La misma que, según reconoce, sigue marcando el rumbo de su carrera y que resume en una frase que nunca olvidó: “Él siempre quería que buscara ser el mejor”, recordó el campeón mundial al agradecer el papel de su padre, Sergio Olvera. Ahora es turno de enforcarse en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
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