Mundial 2026

La insólita decisión de Curazao en el Mundial: los jugadores duermen con sus esposas

Mientras otras selecciones blindan la concentración, Curazao rompió el molde en el Mundial 2026 y futbolistas conviven con sus familias.

Mientras otras selecciones blindan la concentración, Curazao rompió el molde en el Mundial 2026 y futbolistas conviven con sus familias. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
Juan Ignacio Roncoroni
Bryan Arellano
Redactor de fútbol nacional e internacional en AS USA Latino
Redactor de fútbol en AS USA Latino y Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Amante del deporte desde pequeño, inculcado por su abuela, quien le transmitió esta bella pasión. El fútbol nacional e internacional son sus especialidades. Gran apasionado por la música y el cine de terror; estar en algún show es su lugar feliz.
Ciudad de México Actualizado a

En un Mundial donde las selecciones suelen convertir los hoteles en fortalezas y la privacidad en una regla sagrada, Curazao decidió recorrer un camino completamente distinto. La debutante caribeña, la nación más pequeña en disputar una Copa del Mundo, llegó a Estados Unidos con una filosofía tan inesperada como llamativa, el permitir que los futbolistas compartan la concentración con sus esposas y familiares.

La medida rompe con una de las tradiciones más arraigadas del futbol de élite. Mientras los grandes favoritos apuestan por el aislamiento y las rutinas estrictas, el combinado curazoleño entendió que su mayor fortaleza está precisamente en lo que lo hace diferente. Para un grupo construido sobre la cercanía, el sentido de comunidad y los vínculos familiares, separar a los jugadores de sus seres queridos parecía ir contra su propia identidad.

La inédita apuesta de Curazao en el Mundial

La decisión encaja con la historia de una selección que ha desafiado todas las expectativas. Curazao, una isla de poco más de 150 mil habitantes, se abrió paso hasta el Mundial gracias a un proyecto que mezcló talento local con futbolistas de la diáspora neerlandesa. Ahora, en el escenario más grande del planeta, también busca demostrar que existen otras maneras de competir.

Lejos de representar una distracción, la convivencia familiar ha sido vista dentro del grupo como una fuente de estabilidad emocional. En un torneo cargado de presión, viajes y exposición mediática, el contacto cotidiano con sus parejas y seres cercanos se convirtió en un refugio para varios integrantes del plantel.

La apuesta ha despertado curiosidad entre aficionados y analistas. Sin embargo, para Curazao no se trata de una estrategia de marketing ni de una excentricidad. Es una extensión natural de la cultura de una isla que vive el futbol como una celebración colectiva y que, incluso en el Mundial más grande de la historia, se resiste a perder su esencia.

Después de dos jornadas, Curazao registra un punto en el Mundial 2026 luego de haber sido goleados por Alemania en su debut y tras haberle sacado un empate a Ecuador. Ahora toca jugar contra Costa de Marfil en el tercer y último encuentro de la fase de grupos

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