Fidalgo y una batalla que ya asumió: jugar para México sin buscar la aprobación de todos
El mediocampista del América, marcado futbolísticamente por Zinedine Zidane, ya entendió que representar a México también implica convivir con el debate.

Desde que apareció la posibilidad de verlo con la camiseta de la Selección Mexicana, Fidalgo entendió que su caso estaría acompañado por cuestionamientos. Nacido en España, formado en las categorías inferiores del Real Madrid y convertido en una de las figuras más importantes del América, su historia siempre estuvo destinada a abrir el debate sobre quién debe representar al Tri.
En entrevista concedida a ESTO, el futbolista reconoció que esperaba las críticas desde el primer momento. “Me parece válido cualquier tipo de opinión. Respeto cualquier tipo de cosa que digan si sí o si no. Yo lo sabía una vez que tomé la decisión, que me iba a naturalizar o iba a enfrentarme a ese tipo de comentarios, esas cosas, el por qué lo hacía”. Declaró “El Maguito”.

Una discusión que trasciende al jugador
La polémica alrededor de Fidalgo no gira en torno a su talento. Pocos ponen en duda la calidad de uno de los mediocampistas más determinantes de la Liga MX durante los últimos años. El debate va mucho más allá de su rendimiento y se instala en una cuestión de identidad.
Para algunos aficionados, representar a México debería ser un privilegio reservado exclusivamente para quienes nacieron en el país. Otros consideran que la nacionalidad, el compromiso y la identificación con la camiseta son suficientes para defender esos colores.
En medio de esas dos posturas aparece Fidalgo, convertido en uno de los nombres más discutidos rumbo a la Copa del Mundo de 2026.
El niño que admiraba a Zidane
Mucho antes de convertirse en referente del América, Fidalgo era un joven futbolista que soñaba con emular a su gran ídolo, Zinedine Zidane.
“Mi jugador favorito de siempre, de toda la vida, fue Zidane. Lo hecho en 2006. La semifinal que hizo contra Brasil fue algo que queda grabado en la historia del futbol. Por desgracia en la final pasó lo que pasó. Son cosas del fútbol, cosas que no manchan para nada en la carrera.” Confesó.

Aquella admiración terminó conectando con una carrera particular. Pasó por la cantera del Real Madrid, buscó oportunidades lejos de los reflectores y encontró en México el escenario ideal para consolidarse como profesional.
Del escepticismo a la aceptación
Quizá lo más llamativo de sus declaraciones es la tranquilidad con la que aborda el tema. No hay un intento por convencer a quienes se oponen a su presencia en la Selección Mexicana. Tampoco existe un discurso diseñado para ganar simpatías. Más bien transmite la serenidad de alguien que comprende que ciertas opiniones difícilmente cambiarán.
A estas alturas, Fidalgo parece haber entendido que la aceptación total es una meta imposible.
El juicio definitivo
Las redes sociales seguirán debatiendo. Los programas deportivos continuarán discutiendo si debe o no formar parte del Tri. Y las opiniones divididas probablemente lo acompañarán hasta el Mundial.
Sin embargo, el futbol suele ofrecer una sentencia más contundente que cualquier discusión. El rendimiento.
Si Fidalgo consigue trasladar a la Selección Mexicana el nivel que ha mostrado con el América, el ruido alrededor de su origen perderá fuerza con el paso del tiempo. Porque al final, los aficionados pueden discutir durante meses dónde nació un futbolista. Lo que rara vez discuten durante mucho tiempo es lo que hace dentro de la cancha.
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