50 días, 50 problemas para el Mundial
La cuenta atrás rumbo al 11 de junio entra en su fase final. La 24° edición de la Copa del Mundo aguarda, todavía, con varios pendientes por solucionar.


El Mundial está a 50 días. La Copa del Mundo más grande de la historia, la primera con 104 partidos y 48 participantes en tres países sede, está cada vez más cerca. Nunca un Mundial requirió tal esfuerzo logístico: 15 millones de visitantes entre las 16 ciudades anfitrionas repartidas entre México, Estados Unidos y Canadá; un impacto económico de más de 14 mil millones de dólares y, también, un puñado de tareas por resolver. Los frentes que encara el Mundial son múltiples: seguridad, migración, sobrecostos, geopolítica y movilidad, los más urgentes. Un Mundial en el ojo del huracán.
El gran debate de los últimos días gira en torno a los precios de los boletos para la Copa del Mundo. Contra todo pronóstico, la FIFA activó una quinta y última fase de venta, imprevista, que da comienzo precisamente este miércoles 22 de abril, para que coincida con los 50 días de cuenta regresiva. No se espera que el modelo de precios dinámicos se modifique. Es posible, incluso, que el valor de las entradas aumente todavía más. The Athletic reveló que hay boletos que se cotizan por arriba de los 10,000 dólares y que el precio promedio supera 10 veces lo estipulado en la propuesta original que los tres países anfitriones presentaron en 2018. Partidos como el Estados Unidos vs. Paraguay e Irán vs. Nueva Zelanda no han conseguido llenar el estadio en Los Ángeles. Gianni Infantino, presidente de FIFA, defendió el alto coste de los tickets durante su intervención en la Cumbre Mundial de Economía de Semafor, en Washington: “El principal, y hasta ahora el único, evento generador de ingresos para la FIFA es la Copa Mundial. Se celebra durante un mes cada cuatro años, así que sólo generamos dinero en un mes”.
No sólo el ingreso a los partidos enfrenan tal polémica por “inaccesibles”: los trenes en las host cities de Filadelfia y Nueva York también están en el ojo del huracán (de 100 a 150 dólares el viaje).

México: seguridad en entredicho
La seguridad en México también es un tópico delicado. Tras la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, a finales de febrero, las dudas en torno a la capacidad del país para garantizar tranquilidad para los visitantes, periodistas y equipos han aumentado. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que México “está en paz” y que no habrá ningún problema durante la celebración de los 13 partidos del Mundial. La sede de Guadalajara, a petición de AS México, defendió su sede en las postrimerías del operativo federal contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El asesinato de una turista canadiense en el complejo arqueológico de Teotihuacán por la tarde del lunes 20 de abril a manos de un tirador solitario y el informe de Naciones Unidas sobre las desapariciones forzadas en México, divulgado el 2 de abril, volvieron a disparar las preocupaciones. Infantino, el 24 de febrero, en visita a Colombia, apagó cualquier rumor de cambio de sede: “De mi parte, confianza absoluta en la presidenta Sheinbaum. Estamos en contacto regular con la presidencia y las autoridades y seguimos, de todas maneras, la situación. El Mundial va a ser una fiesta increíble".

Estados Unidos: la crisis migratoria llama a las puertas del Mundial 2026
La cruzada del gobierno de Donald Trump contra la inmigración ilegal en Estados Unidos también toca a la Copa del Mundo. La administración republicana ha deslizado la posibilidad de llevar a cabo operativos y redadas en los alrededores de los estadios durante los cotejos del Mundial, medida con la que los trabajadores del Estadio Los Ángeles no están de acuerdo. En caso de que los agentes del ICE se presenten durante el torneo, el staff operativo de SoFi Stadium (2,000 personas) ya amenazó con un boicot. La tensión, incluso, se elevó de tono en octubre de 2025, cuando Trump a amenazó a San Francisco y a Boston con retirarles la sede del Mundial por no colaborar con las autoridades migratorias y “permitir un clima de inseguridad”.

No sólo las personas que viven en Estados Unidos son objetivo de las políticas del gobierno estadounidense. En junio de 2025, la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva que prohíbe la entrada al país a ciudadanos con pasaportes de 12 países, incluidos Irán y Haití, cuyos equipos nacionales participarán en la cita futbolística. En diciembre, el Departamento de Estado anunció una extensión del veto viajero que incluyó a Senegal y Costa de Marfil, cuyos ciudadanos afrontan restricciones parciales que aplican para visados no residentes. En ambos casos, los atletas están exentos de dichas medidas, pero no así los aficionados al fútbol, que se verán impedidos de asistir al Mundial para apoyar a su selección. Además, personas de 50 nacionalidades deberán pagar una tarifa de entre 5,000 y 15,000 dólares para recibir el visado de entrada a la Unión Americana.
El gobierno de Trump sólo ha otorgado una concesión para los aficionados: el FIFA Pass, que agilizará el trámite para acceder al país mediante un sistema de ‘citas exprés’ ante consulados y embajadas estadounidenses. Al contrario de los Mundiales de Rusia y Qatar, no se implementará un FAN ID, según desveló AS México.
50 días, 50 problemas para el Mundial.
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