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MEXICANOS POR EL MUNDO

“Chicharito” revela cómo vivió y superó la depresión

Javier Hernández tiene muy claro lo que es: un ser humano que también atraviesa por momentos complicados y este lunes ha decidido compartirlo

GuadalajaraActualizado a
Ayuntamiento de Zapopan

Ni la fama, ni el dinero pueden acabar con una condición perpetua: la de ser humano. Como cualquier otro. Con altas y bajas. Javier Hernández se define así, como un ser humano que convive a diario con sus propios demonios, que goza y que sufre como cualquier otro. Este lunes, el “Chicharito” ha decidido compartir parte de esa alma, al hablar de la depresión que sufrió y de la que lo sacaron sus hijos.

Cada obstáculo o cada fracaso, que nos encanta llamar que para mí no existe, pero cada fracaso u obstáculo es una lección en donde tengo que trabajar. Cada éxito, que tampoco me encanta, cada gol, cada logro es nada más una confirmación. De verdad, el último gol que hice, mi primer gol en un Mundial, el go de mi debut, el gol que hice hace tres semanas… a los dos días siento lo mismo, sigo siendo humano, no cambia nada, sigo despertando, tengo que ir al baño, tengo que procurar a la gente que amo, tengo que planear mi vida día a día, tengo que trabajar con mis demonios dentro, con mi ansiedad, tengo que seguirle chingando, tengo que tratar de estar balanceado, tengo que manejar para ir a entrenar y ahí tengo que entregarme. Es día a día, se los juro”, explicó.

“Cuando nacieron mis hijos, que son los momentos que más inexplicables que puedo decir, a los tres días estoy feliz y sigue todo estando. Todo pasa, a veces se nos está pasando la vida, por eso la entrega y responsabilidad, es la única coherencia que he encontrado, entre más vivo siendo yo auténtico, más estoy entregando y más estoy disfrutando la vida. Ayer no dejé de llorar porque llegué a la casa de mi abuelo y no está mi abuelo. Imagínate la gente podrá decir, sí hay niños que no tienen a sus padres, claro, lo sé y es diferente, pero a mí no me ha tocado. ¿Y eso significa que no puedo llorarle a mi abuelo? ¿Significa que porque soy el Chicharito y tengo cinco millones de seguidores, tengo salud y hago goles, no puedo llorar, no puedo extrañar a mi abuelo? Por eso estos mensajes se los trato de decir”, continuó el “Chicharito”.

“Entiendo a lo que ustedes (prensa) vienen, pero mi oportunidad es esta, tengo que ser yo. No hay fórmula, es que todo pasa. Tratar de hacer sentir al espectador lo más normal, como yo soy normal. Exactamente. Yo también he sentido ansiedad, yo también tuve una depresión fuertísima, también he tenido problemas familiares, ahorita no estoy viendo a mis hijos como quisiera verlos. Que por cierto, me prometí en cada entrevista decirles que los amo con todo mi corazón, que en cada entrevista siempre se quede el mensaje. Es extrañar a personas que se nos van y también es esa pinche derrota decir puta madre pude haber jugado mejor, pude haber hecho tal, perdimos, lo siento también. Ahí estoy, pero luego vengo aquí con los niños. Es que es un pinche trabajo día a día. El que cree de verdad que hay un destino a dónde llegar para dejar de chingarle internamente, es nada más la muerte. Así es. Lo que más quiero que sepan es que soy un humano, soy un humano más”, añadió Javier Hernández.

Y el viaje por sus sentimientos continúa. “Mira, lo que me sacó de mi depresión es darme cuenta que soy un humano, aceptar que soy un humano, fíjate nada más, como todos ustedes. Me cuesta trabajo, pero también el decir que no me han regalado nada para estar donde estoy ahorita, también es otro mensaje. Sí le he chingado como pocos y sí ser Chicharito… me encantaría que se vinieran aquí día a día y se empujen y se atrevan, no es fácil. No es arrogancia, pero es el otro lado. También es real, una cosa no va peleada con la otra, son dos cosas distintas, pero nos encanta siempre juntar todo y es ‘ay, sí ya se agrandó’ o ‘ah, ya es un chingón’, ‘uh, ya no vale para nada’, ‘uh, ya se tiene que retirar desde hace dos años’. Ya hasta estamos hablando de cuánto tiempo puedo seguir jugando, fíjate como mi energía hasta va cambiando en temas”, aseveró.

“Es eso, nada más quiero mostrarle a los chivitos, a los que leen, que espero sus títulos de las entrevistas y las notas sean eso, que a lo mejor hasta su jefe les diga chin, esto va vender menos, pero es diferente. Sólo un demente, lo dijo Albert Einstein, sólo un demente está esperando resultados distintos haciendo lo mismo. Un demente. Todos somos locos, yo soy loco por algunas cosas, por los videojuegos, por lo que sea, por el futbol, soy un apasionado, soy un obsesionado. Pero sólo un demente está esperando hacer exactamente lo mismo, con resultados distintos. Por eso de verdad, si les toca el corazón a los niños, hay que hacerlos todos, sumarnos todos, estamos en el mismo barco, a todos nos va llegar la muerte y nos va llevar a todos. Él se fue. A todos. Pero a veces no somos tan valientes para pagar el precio y atravesar el dolor de sanar, el dolor de atreverse y el dolor que conlleva crecer internamente y también superficialmente”, sentenció.

Enseguida, profundiza en la depresión que sufrió y reconoce el papel primordial que tuvieron sus hijos para salir de ella. “Me pones a pensar, me pones en una situación donde tengo que vulnerabilizarme para contestar y no es fácil. Aunque sea con tus seres queridos, que no haya cámaras, no es fácil. Mira, me llegó la depresión porque, cómo decirlo en palabras para que pueda sonar exactamente como quiero que suene… me llegó la depresión porque me cansé de no ser yo. ¿A qué voy? Sí fui yo, es lo que voy, sí fui en ese momento, pero fui el yo que tenía conocimiento en ese momento de ser yo. Entonces, seguí patrones con los que crecí. Tenía heridas que no había sanado y también quería llenar vacíos que yo tenía”, detalló.

“Lo que me llevó a la depresión fue tocar el fondo de la depresión para aceptar que había un vacío existencial que nunca voy a llenar. Ninguno de nosotros lo vamos a llenar. Hay un vacío existencial que no hace sentido, que no hace sentido. Ahorita que está de moda, pero que es muy real, entre más sueltas, más te llena. Hasta es ilógico porque uno tiene que tener para sentir certeza y para mantener cosas. No hace sentido la vida. Entonces, llegué en ese momento que era la única respuesta, la única manera de llenar ese vacío o no llenar, pero solucionar ese vacío existencial. Esa situación fue el como te ves en un espejo y como te dicen a veces, acéptate, ámate físicamente. Claro hay cosas de mi cuerpo que se las puedo describir que no me encantan del todo”, agregó Javier Hernández.

“La depresión para mí fue personalmente, emocionalmente, que pude haber hecho sentir a mucha gente en mi vida por cosas que no estaba consciente que hice, que puedo tener como dice Jordan Peterson, un psicoanalista que admiro mucho, que a veces que los seres humanos se nos pide ser una bestia, alguien imparable. Que no te conviertas en eso, la vida no se trata de eso, la vida se trata de convertirte y saberlo domar. Es como aceptar tu sombra, aceptar que todo lo que puedes ver en alguien que no te gusta, eso puedes llegar a ser, que todo lo que te genera incomodidad, tú lo tienes dentro, solamente a lo mejor no lo quieres, por otra tuya no quieres serlo, no quieres hacerlo, expresarlo. Entonces, fue nada más amor propio. Yo Javier Hernández así fue como salí. Paso número uno es amor propio, claro que es apapacharte, decirte lo estás haciendo muy bien, es Javi bien, estás bien, chíngale, es apapacho. El profundo amor propio, profundo, profundo, es voltearte a ver a lo ojos y decir mira Javier, eres un cabrón bien impaciente, eres un cabrón bien parlanchín, puedes lograr a hacer esto. Aceptar y decir eso también eres tú, pero vamos a tener la consciencia para no hacerle daño a nadie, para encontrar como la gente le llama un balance, que es muy ambiguo”, prosiguió.

“Cómo puedo seguir siendo yo, queriendo ser yo profundamente, sin hacerle sentir daño a nadie, pero también a veces decirle no a gente. Es amor propio. También decirle a una persona sabes qué eres increíble, eres maravilloso, pero ahorita vamos a estar un poquito más distanciados. Oye, sabes qué, mamá, papá, extraño a mi madre, extraño a mi padre. Eso que a veces no nos atrevemos, que es lo difícil, es lo que me sacó de mi depresión. Me ayudaron muchísimo mis hijos, vinieron a decirme que no tenía de otra más que amarme para que puedan ver la mejor versión de su padre. Mis hijos me dijeron cabrón o le chingas o te amas o le das con todo para que de verdad tus hijos, mi hijo y mi hija puedan ver a su padre lo más pleno, lo más trabajado, lo más humano y lo más entregado posible. Ellos vinieron los dos a darle el tiro de gracia a la depresión, para decir no hay nadie que te vaya a sacar de la depresión, no hay nadie que tenga responsabilidad de tu vida, más que tú, Javier. Tuve que ir dentro y sigo en procesos, cerrando heridas, viviendo experiencias, cagándola como cada ser humano. A veces decimos que no y chin, o a veces pudimos haber hecho tal o el partido pasado jugar mejor o si hiciste dos goles, pudiste hacer tres, sí, así es la vida. Es o bonito, que no hay tiempo para todo. Si la quieres más sencilla, es amarme, aceptarme, tal cual como soy, con mi luz y mi sombra”, concluyó el “Chicharito”, Javier Hernández.

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