Finalizado
México vs Portugal

El fútbol lo puso Portugal

Los lusitanos dominaron al ‘Tri’, pero perdonaron en el último remate. Recital de Vitinha, debut de Fidalgo, y ‘grito homofóbico’ al ‘Tala’ en la reinauguración del Estadio CDMX.

Los lusitanos dominaron al ‘Tri’, pero perdonaron en el último remate. Recital de Vitinha y ‘grito homofóbico’ al ‘Tala’ en la reinauguración del Estadio CDMX.
Eduardo López
Periodista de reportajes y contenidos especiales AS México/AS USA Latino
Periodista de reportajes y contenidos especiales de AS USA Latino/AS México, a donde llegó en 2015. Ha seguido a la Selección Mexicana de Fútbol por nueve países. Escribe sobre fútbol, baloncesto y política deportiva. Ha cubierto eventos como NBA, la Copa América Centenario 2016, Copa FIFA Confederaciones y la Copa del Mundo de Qatar 2022.
Ciudad de México Actualizado a

El reestreno del Estadio Azteca, que para futuros requerimientos burocráticos será bautizado con el nombre de la Ciudad de México, fue un recital incompleto y una decepción numeral. Portugal presentó credenciales, sin puntería pero con fútbol coral, con Vitinha como máximo intérprete; México amplió la lista de preocupaciones pese al estreno nacional de Álvaro Fidalgo. Que ya eran muchas. Una noche con inconfundible tufo mundialista, una nota trágica por la muerte de un aficionado, relumbrones visitantes, inoperancia del anfitrión y nuevas conductas homofóbicas en forma de fuego amigo. Los lusitanos pusieron el oporto dulce y vigoroso, el que no raspa la garganta al trago; ‘El Tri’, apenas un mezcal de segunda categoría.

Ocurrió que Portugal no vino a acompañar la fiesta exclusivamente. Porque los portugueses no son, para nada, invitados grises, desabridos. Después de unos minutos de temor escénico, los lusitanos, tan estéticos, recogieron la pelota y el fado comenzó a sonar en lugar del mariachi. Rúben Neves, al mando de los compases; Joao Félix, percusionista. Bruno Fernandes acarició el cavaquinho desde la esquina, la melodía embrujó a los guardianes mexicanos, y Joao Félix intento colgar la pelota en la cornisa de Rangel. Poco después de que Renato Veiga festejó como pretoriano una barrida sobre el reluciente Fidalgo en dominios de Rui Silva, el árbitro Walter Lopes decretó una pausa artificial, netamente comercial y hasta desnaturalizante. Hidratación contra el calor a 13° C. El absurdo, que ya es decir en estos tiempos.

La Seleção no le perdió la cara a la noche. La pelota al piso, tránsito limpio, un toque al medio para desahogar a banda. Posiciones intercambiables: Bruno Fernandes recula, Nuno Mendes como extremo y Rúben Neves, donde quiere, da igual. Peloteo melódico, nostálgico, que acto seguido rompe en arrebato. 25 toques cansinos y dos con violencia. La pizarra de Roberto Martínez. En una nueva incursión construida con melodía fado, Bruno mordió la pelota y Ramos, extraviado en la Alfama, casi convierte en gol el yerro. Nada más portugués que ello. El balón sacudió el poste por obra y gracia de ‘La Morena’ del Tepeyac.

‘El Tri’ sobrevivió con los rompimientos a espaldas de Nuno Mendes y Nunes. Por aquel patrón gozó la Selección de dos ocasiones relativamente óptimas: el cruzado de Obed, porque Gutiérrez había roto líneas, y el proyectil de Reyes que Rui Silva controló con más fe que visión. Los lusitanos también demostraron arsenal: Samu Costa probó el blindaje de las manos de Rangel. Gonçalo Ramos tiró al suelo el pastel de Belem, que ya rebosaba nata quemada, que le había preparado Bruno. El medio tiempo llegó con par de certezas: Portugal se lo tomó en serio y ‘El Tri’ continúa en obra negra.

El fútbol lo puso Portugal
Vitinha hizo suyo el segundo tiempo en el Estadio CDMX.Henry Romero

Vitinha se apropia de Santa Úrsula

El segundo capítulo fue un partido nuevo. Un reinicio. Roberto Martínez sacudió al banquillo en afán didáctico: siete cambios y vuelta a empezar. Bruno Fernandes y Vitinha gobernaron el césped de Santa Úrsula, un gozo estético. Rui Veloso y Salvador Sobral en dueto a doble viola. Sufrió la descarnada ofensiva Johan Vásquez, que estiró al máximo de sus capacidades físicas su pierna derecha para evitar el remate de Ramos. La Selección apenas despertó cuando Jiménez despejó a Cancelo del camino de Alvarado; el amenazante metrallazo no dobló y Rui Silva lo vio pasar con ligero pasmo. Aguirre notó la evidente desventaja de fuerzas y accionó la maquinaria: Berterame, Ledezma, Sánchez. Antes, Quiñones. Revolución ofensiva en pleno. Vitinha, que trata la pelota con el mimo de un azulejero renacentista, convirtió la fiesta en un monólogo. El balón corrió por todo Santa Úrsula en melodioso tic tac, pac, pac, aquí, allá, y ‘El Tri’ persiguió sombras, como los ciegos de Saramago, hasta un nuevo intervalo innecesario.

Vitinha, el émulo contemporáneo de Xavi, la mirada al frente y la pelota deliciosa al pie, siempre presto para la acción posterior, fomentó el danzón en el que se devino el partido. Hasta que un taconazo de Sánchez encendió la magia furtiva: triangulación con Berterame, envío tendido y bellísimo de Quiñones a segundo poste, ventaja plena hacia el compatriota, pero el cabezazo de ‘La Hormiga’ tuvo un final trágico. El balón se marchó hacia el olvido por obra y gracia de la Virgen de Fátima. La falla agitó al público en el renovado Coloso, que tiró contra su propio portero en un nuevo episodio de sociopatía colectiva. Rangel no se amilanó y, con las piernas llenas de orgullo, repelió el último esmero del incombustible Neto, que había tocado la línea de fondo caño mediante.

El fútbol lo puso Portugal
Mariano Sanchez

Paulinho, ovacionado por el público pese a su condición de infiltrado en casa, presumió repertorio de espuelazos que casi surten efecto. Los que le han valido para conquistar Toluca. Pero Portugal se quedó a las puertas. La velada terminó en la habitual desaprobación, música de aire, una grabación para amortiguar el fuego amigo de la afición contra Rangel, y una copita de robusto oporto. Hace falta, porque los tiempos no pintan mejores.

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Cambios

João Cancelo (45', Nuno Mendes), Vitinha (45', Samú Costa), Tomás Araújo (45', António Silva), Pedro Neto (45', Francisco Conceição), Gonçalo Guedes (45', João Félix), Diogo Dalot (45', Matheus Nunes), João Neves (45', Rúben Neves), Carlos Rodríguez (45', Obed Vargas), Julián Quiñones (45', Brian Gutiérrez), Érick Sánchez (59', Álvaro Fidalgo), Germán Berterame (59', Raúl Jiménez), Richard Ledezma (59', Roberto Alvarado), Paulinho (63', Gonçalo Ramos), Armando González (77', Érik Lira), Everardo López (77', Jesús Gallardo), Trincão (80', Bruno Fernandes)

Tarjetas

Arbitro: Walter López Castellanos
Jesús Gallardo (53',Amarilla), Pedro Neto (53',Amarilla)

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