QUERÉTARO

La pesadilla que vivió Washington Aguerre en Querétaro

Congelado y sin percibir su sueldo durante seis meses, el uruguayo tuvo que separarse de su familia e irse a vivir con un amigo

MÉXICO
Isaac Ortiz

El guardameta uruguayo Washington Aguerre denunció malos tratos por parte de la directiva del Querétaro que lo llevaron a no percibir su sueldo durante seis meses.

En entrevista con el periodista César Luis Merlo, Aguerre acusó a los dirigentes de Gallos Blancos de tratarlo mal, a pesar de su intención de llegar a un acuerdo en buenos términos para su salida de la institución.

Fueron ocurriendo decisiones que me dejaron 10 meses sin jugar. Yo intenté llegar a un acuerdo con el club, pero la directiva se portó muy mal”, señaló.

El guardameta relató que el actual técnico de Gallos, Mauro Gerk, no lo consideraba dentro de sus planes, por lo que entrenaba con el equipo pero no jugaba ni siquiera en partidos amistosos.

Aguerre buscó solución reuniéndose con el propietario del club queretano, Jorge Alberto Hank, quien, a decir del charrúa, le prometió arreglar el problema, pero no fue así.

Estuve seis meses sin jugar y seis sin cobrar. Ahora que rescindí, y con abogados de por medio, se pudo empezar a negociar todo”, dijo.

SIN HOGAR

Washington explicó que mientras estuvo congelado en Querétaro, nació su hija, lo que generó más gastos a la familia sin que pudieran ser solventados.

Sin cobrar, el uruguayo se vio obligado a separarse de su familia e irse a vivir con un amigo al no poder pagar una renta.

“Yo estaba sin cobrar y nadie del club siquiera me llamó para ver si necesitaba algo para la beba. Ahí fue cuando me sobrepasó todo y decidí recurrir a la faceta legal. Dejé de vivir en el apartamento porque no lo podía pagar. Después, nos fuimos a un hotel y también los gastos eran muchos, hasta que decidí irme a la casa de un amigo.

Me quedé en lo de mi amigo Víctor, que es el barbero de muchos jugadores del club. Encontrarme con gente como él fue una bendición. Y más siendo extranjero. Estuve los últimos tres meses en su casa. Él me comentó que cuando llegó a Querétaro mucha gente lo ayudó y él me dio una mano tremenda”, mencionó.