A menudo descrito como un ‘precursor’, muy arcaico, del fútbol actual, el juego de pelota prehispánico ha cautivado a historiadores, arqueólogos, antropólogos, exploradores y al público en general por su misterio, su naturaleza ritual, su cosmología, su brutalidad. Por sus vestigios que aún sobreviven al paso de los tiempos. Es el conflicto, escenificado, entre el día y la noche, la guerra y la paz, la duda y la certeza. La vida y la muerte. Y, también, uno de tantos elementos que vertebran la identidad histórica del sur de México y Centroamérica. El legado de civilizaciones milenarias que no existen más, pero que enseñaron a mirar al cielo, al cosmos, en busca de respuestas.
Un juego entre
la vida y la muerte
Las selvas de México fueron la cuna de uno
de los primeros deportes de equipo: el juego
de pelota. Esta tradición nació con los olmecas,
una civilización anterior a la maya que ya dominaba
la química del látex para transformar el caucho
en esferas sagradas. Sin embargo, el sentido
original del juego de pelota era esencialmente
religioso y no lúdico.
El simbolismo del ritual
La función del juego de pelota era
de un rito oracular. Su connotación
era plenamente religiosa. Lo que
se ganaba en el juego de pelota era
la distinción de visitar al 'Dios Sol'.
La expansión de la civilización maya y su legado
El esplendor maya alcanzó su cumbre en el periodo clásico
(250-900 d.C. aprox.), una era de auge astronómico y poder
político donde el juego de pelota funcionaba como
el corazón del ritual público.
Dzibilchaltún
Cancún
Lugares clave
Izamal
Ek Balam
El quetzal era un ave sagrada
para los mayas, símbolo
de vida, luz y libertad.
Oxkintok
Preclásico
San
Gervasio
Chichén Itzá
Mayapán
Clásico
Cobá
Posclásico
Uxmal
Tulum
Labná
Xtampak
Edzná
Chactún
Dzibanche
Becán
Comalcaco
Calakmul
San
Miguel
Río Azul
El Mirado
Palenke
Lamanai
Piedras Negras
Waka’
TIKAL
Yaxchilán
0
50
100 km
Caracol
El Ceibal
Bonampak
Chiapa de Corzo
Chinkultic
Altar de
Sacrificios
Lubaantún
Machaquilá
Tonalá
Cancuén
Zaculén
Soconusco
Quiriguá
Naco
Utatlán
Izapa
Mixco Viejo
Takalik
Abak
Copán
Kaminaljuyú
Cotzumalhuapa
Balberta
Nueve Cerros
Tazumal
El pueblo de Soconusco
popularizó el juego
de pelota por equipos.
Las numerosas variantes del atuendo del jugador
La equipación de los participantes del juego evolucionó a lo largo
de más de 3.000 años, pasando de indumentarias altamente
ceremoniales a equipaciones de protección más aparatosas.
El tamaño
de las esferas
era variable
Línea temporal
El juego de pelota floreció desde el llamado
'horizonte clásico', que va desde el siglo I
antes de Cristo, hasta la Conquista española,
en el Siglo XVI. Hernán Cortés conoció el juego
de pelota.
Producción
cerámica
2.500 a.C.
Estética y prestigio
Los tocados, que incluían
huesos, mandíbulas
o cráneos de animales,
indicaban el estatus social
y el clan al que pertenecía
el jugador.
Mayas
2.000 a.C.
1.540 d.C.
Olmecas
2.500 a.C.
400 d.C.
Mixtecas
1.500 a.C.
1.523 d.C.
Periodo
Preclásico
Refuerzo de la protección
Con el tiempo, algunas variantes
del juego de pelota hicieron necesaria
la protección de los jugadores.
Se empezaron a usar yugos y
cascos para evitar las lesiones
provocadas por las macizas
pelotas de caucho.
Zapotecas
500 a.C.
900 d.C.
Casco de
fibra vegetal
trenzada
Teotihuacanos
150 a.C.
1.150 d.C.
200 d.C.
Yugo (cinturón ancho):
Protegía las costillas
y el torso
Periodo
Clásico
Toltecas
650 d.C.
1.150 d.C.
Rodillera
de cuero
900 d.C.
Periodo
Posclásico
Mexicas/Aztecas
1.325 d.C.
1.521 d.C.
Conquista
española
1.521 d.C.
Un juego entre
la vida y la muerte
Las selvas de México fueron la cuna
de uno de los primeros deportes de
equipo: el juego de pelota. Esta tradición
nació con los olmecas, una civilización
anterior a la maya que ya dominaba
la química del látex para transformar
el caucho en esferas sagradas.
Sin embargo, el sentido original del juego
de pelota era esencialmente religioso
y no lúdico.
El quetzal era
un ave sagrada para
los mayas, símbolo
de vida, luz y libertad.
La expansión de la civilización maya
El esplendor maya alcanzó su cumbre
en el periodo clásico (250-900 d.C. aprox.),
una era de auge astronómico y poder político
donde el juego de pelota funcionaba como
el corazón del ritual público.
Chichén Itzá
Soconusco
Las variantes del atuendo del jugador
La equipación de los participantes del juego
evolucionó a lo largo de más de 3.000 años,
pasando de indumentarias altamente
ceremoniales a equipaciones de protección
más aparatosas.
El pueblo de Soconusco
popularizó el juego
de pelota por equipos.
Estética y prestigio
Los tocados que incluían
huesos, mandíbulas
o cráneos de animales
indicaban el estatus social
y el clan al que pertenecía
el jugador.
El tamaño
de la esfera
variaba
Refuerzo de la protección
Con el tiempo, algunas variantes
del juego de pelota hicieron necesaria
la protección de los jugadores. Se empezaron
a usar yugos y cascos para evitar lesiones
provocadas por las macizas
pelotas de caucho.
Casco de fibra
vegetal trenzada
Yugo (cinturón
protector)
Rodillera
de cuero
Línea temporal
El juego de pelota floreció desde
el llamado 'horizonte clásico', que va desde
el siglo I antes de Cristo, hasta la Conquista
española, en el Siglo XVI. Hernán Cortés
conoció el juego de pelota.
2.500 a.C.
Mayas
2.000 a.C.
1.540 d.C.
Olmecas
2.500 a.C.
400 d.C.
Mixtecas
1.500 a.C.
1.523 d.C.
Periodo
Preclásico
Zapotecas
500 a.C.
900 d.C.
Teotihuacanos
150 a.C.
1.150 d.C.
200 d.C.
Periodo
Clásico
Toltecas
650 d.C.
1.150 d.C.
900 d.C.
Mexicas/Aztecas
1.325 d.C.
1.521 d.C.
Periodo
Posclásico
1.521 d.C.
Conquista española
Antes que todo, el juego de pelota, en su sentido primigenio, era un rito oracular para adivinar, predecir. Intentar explicar los misterios del universo y la vida. “No eran los cultivos, era la cuestión religiosa del oráculo. Del saber qué va a pasar”, explica en entrevista Mario Navarrete, Maestro en Antropología con especialidad en Arqueología por la Universidad Veracruzana, miembro del Consejo de Arqueología del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), una de las voces con mayor autoridad en México para desglosar el tema.
La física del golpeo
En el juego de pelota el golpe de cadera era
la forma habitual y, en muchas variantes, la única
permitida para impactar la esfera. En ocasiones
se complementaba con el uso de los hombros,
codos o la parte superior del muslo.
El impacto desde
el aire podía elevar
la pelota varios
metros de altura
Cuando los cuatro kilos de hule macizo bajaban con fuerza, no había margen de error: el jugador
despegaba en el momento justo y giraba la cintura en el aire para que la pelvis golpeara como un mazo.
El proceso de fabricación de las pelotas de hule
Las civilizaciones de Mesoamérica transformaron la savia
de este árbol en esferas elásticas, dominando la química
del caucho mucho antes de la era industrial.
Un gigante en la selva
El árbol de hule (castilla
elástica) crece en zonas
húmedas y tropicales
y puede llegar a alcanzar
hasta 30 metros de altura.
Trece horas para elaborar cada pelota
Sangrado del árbol
Se hacía una incisión
en el tronco para recolectar
el látex. El fluido era recogido
en un recipiente.
Cocción
El látex era calentando
y mezclado al aire libre
con jugos de otras plantas
para aumentar su elasticidad.
Moldeado
La masa era compactada
manualmente hasta
alcanzar la redondez
y textura requeridas.
Curado
Las pelotas se dejaban secar
al sol durante días hasta que el calor
eliminaba la pegajosidad del hule
y le otorgaba elasticidad y rebote.
Un peso similar al de una bola de boliche
Una sola pelota de caucho pesaba de media
lo mismo que 12 balones de fútbol actuales.
Simbolismo
La pelota representaba
al sol y su movimiento.
Era un elemento central
y sagrado. Su peso
y la dureza del caucho
macizo hacían del juego
una actividad muy
exigente físicamente.
Diámetro:
25-37 cm
Peso:
3-5 kg
La física del golpeo
En el juego de pelota el golpe de cadera era
la forma habitual y, en muchas variantes,
la única permitida para impactar la esfera.
En ocasiones se complementaba con el uso
de los hombros, codos o la parte superior
del muslo.
El impacto desde el aire
podía elevar la pelota
varios metros
de altura
El jugador giraba la cintura en el aire para
que la pelvis golpeara como un mazo.
La fabricación de las pelotas de hule
Las civilizaciones de Mesoamérica
transformaron la savia de este árbol en
esferas elásticas, dominando la química
del caucho mucho antes de la era industrial.
Un gigante
El árbol de hule
puede llegar
a alcanzar hasta 30
metros de altura.
Trece horas para elaborar cada pelota
Sangrado del árbol
Se hacía una incisión
en el tronco para recolectar
el látex. El fluido era recogido
en un recipiente.
Cocción
El látex era calentando
y mezclado al aire libre
con jugos de otras plantas
para aumentar su elasticidad.
Moldeado
La masa era compactada
manualmente hasta
alcanzar la redondez
y textura requeridas.
Curado
Las pelotas se dejaban secar
al sol durante días hasta que el calor
eliminaba la pegajosidad del hule
y le otorgaba elasticidad y rebote.
Un peso similar al de una bola de boliche
Una sola pelota de caucho pesaba de media
lo mismo que 12 balones de fútbol actuales.
Diámetro:
25-37 cm
Peso:
3-5 kg
Los estudiosos se debaten sobre quiénes recibían la muerte cuando el juego tenía una connotación religiosa. Para algunos, los ejecutados eran los perdedores. Para otra corriente, como la del Mtro. Navarrete, eran los ganadores. “Se dirimía quién iba a ser el distinguido en llevarle una ofrenda, una consulta, una oración al Dios del Sol. No cualquiera podía hacerlo. ¿Quién mejor que el que ganó el juego de pelota, porque los dioses lo eligieron? El Dios lo guio hacia la victoria. Y la única manera de ver al Dios es morir", detalla quien fuera director del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana. “En los cultos al sol, cuando el sol es el Dios principal, el sacrificio humano es la decapitación. No sólo en Mesoamérica. En Egipto, en Babilonia, el culto al sol también se hacía mediante la decapitación”, añade.
Naturaleza y mecánica del juego
El juego de pelota involucraba a dos equipos, aunque
esto ocurrió en su versión más tardía. Eran de dos a cinco
jugadores. Al inicio, jugaban uno contra uno. El final
implicaba decapitación a ganadores o vencidos
con fines religiosos.
La cancha más grande de Mesoamérica
Con 168 metros de largo, el Gran Juego de pelota
de Chichén Itzá es el recinto más extenso de
su clase. Los arqueólogos aseguran que también
se jugaba en México-Tenochtitlán (hoy Ciudad
de México), pero no sobreviven vestigios.
Cabezal
Norte
Cancha
Largo
1
2
3
4
5
Chichén Itzá
Tula
El Tajín
Xochicalco
Monte Albán
168 m
65 m
60 m
52 m
26 m
Anillos o
marcadores
Templo superior
del jaguar
(lugar vinculado
a sacrificios)
Gran Juego
de Pelota
México
Templo inferior
del jaguar
Cabezal
Sur
Portales del inframundo
Dos marcadores de piedra
se encontraban Incrustados
a gran altura, en el centro
de cada muro de la cancha.
Cada anillo estaba tallado con
serpientes emplumadas y eran
el objetivo del juego. Su altura
y su diámetro hacían que anotar
un tanto fuera un evento poco
frecuente dentro del juego
e implicaba una victoria
inmediata.
Altura:
7 m
Hazaña extrema
A diferencia del baloncesto,
donde el balón pasa con
holgura por el aro (45,7 cm),
en Chichén Itzá la pelota de 20 cm
apenas dejaba unos centímetros
de margen para cruzar el estrecho
anillo de piedra de 30 cm. Una proeza
casi imposible a 7 metros de altura.
Altura:
3,05 m
1,20 m
Altura
promedio:
1,55 m
Altura
promedio:
1,99 m
Diámetro
de la pelota:
20 cm
Diámetro
del anillo:
30 cm
Diámetro
del aro:
45,7 cm
Diámetro
de la pelota:
24 cm
La corta estatura de los mayas
La altura media de un varón maya
del periodo clásico era de 1,55 m.
Naturaleza y mecánica del juego
El juego de pelota involucraba a dos equipos,
aunque esto ocurrió en su versión más tardía.
Eran de dos a cinco jugadores. Al inicio, jugaban
uno contra uno. El final implicaba decapitación
a ganadores o vencidos con fines religiosos.
La cancha más grande de Mesoamérica
Con 168 metros de largo, el Gran Juego de pelota
de Chichén Itzá es el recinto más extenso de
su clase. Los arqueólogos aseguran que también
se jugaba en México-Tenochtitlán (hoy Ciudad
de México), pero no sobreviven vestigios.
Cancha
Largo
1
2
3
4
5
Chichén Itzá
Tula
El Tajín
Xochicalco
Monte Albán
168 m
65 m
60 m
52 m
26 m
México
Cabezal
Norte
Templo
superior
del jaguar
Anillos
Gran Juego
de Pelota
Cabezal
Sur
Portales del inframundo
Dos marcadores de piedra
se encontraban Incrustados
a gran altura, en el centro
de cada muro de la cancha.
Cada anillo estaba tallado con
serpientes emplumadas y eran
el objetivo del juego. Su altura
y su diámetro hacían que anotar
un tanto fuera un evento poco
frecuente dentro del juego
e implicaba una victoria
inmediata.
1,20 m
Diámetro
de la pelota:
20 cm
Diámetro
del anillo:
30 cm
Hazaña extrema
A diferencia del baloncesto,
donde el balón pasa con
holgura por el aro (45,7 cm),
en Chichén Itzá la pelota de 20 cm
apenas dejaba unos centímetros
de margen para cruzar el estrecho
anillo de piedra de 30 cm. Una proeza
casi imposible a 7 metros de altura.
Altura:
7 m
Altura:
3,05 m
Altura
promedio:
1,55 m
Altura
promedio:
1,99 m
La corta estatura de los mayas
La altura media de un varón maya
del periodo clásico era de 1,55 m.
Eventualmente, el juego de pelota perdió carga religiosa con el devenir del tiempo. Fueron más de 700 años como un elemento central de las culturas prehispánicas. Esa modificación llegó a su culmen con los mexicas. “Cuando las religiones se vacían de su sentido trascendental, cuando el rito se vacía de su contenido religioso, pierde razón de ser. Comenzaron a competir ya no por conocer a los dioses, sino por las pertenencias del otro: joyas, oro, collares de jade, conchas, plumas. Se convirtió en una especie de juego de apuesta”, comenta Navarrete. “El rito queda vacío. Y ya estaban las canchas, entonces ‘vamos a jugar’”. El teotlachtli (’juego de pelota sagrado’, en náhuatl) se quedó sin el ‘teo’ y sólo sobró el tlachtli, el ‘edificio’ sin contenido. Moctezuma, emperador azteca, era aficionado al juego de pelota. La Conquista, en 1521, precipitó la decadencia definitiva, no sólo del teotlachtli, sino del esplendor prehispánico.
La expedición autofinanciada que lo cambió todo
Antes de las grandes excavaciones arqueológicas en Yucatán
en el siglo XX, Chichén Itzá fue estudiada por un explorador
británico autor del primer registro fotográfico y topográfico
del sitio histórico.
Alfred Percival
Maudslay
El templo en ruinas
Cuando la expedición
accedió al lugar, los anillos
de la cancha yacían
quebrados en el suelo.
Expedición ecuestre
Para acceder al corazón
de la selva y transportar
los equipos fotográficos
Maudslay empleó mulas
como medio de
transporte.
El uso de las cámaras de placa seca
En 1889, el arqueólogo Alfred Percival Maudslay visitó Chichén Itzá
con el objetivo de elaborar un registro científico del sitio. Realizó
primeros planos topográficos detallados y documentó por
primera vez las ruinas con material fotográfico usando
cámaras de placa seca (tecnología que no precisaba
de revelado inmediato bajo el calor extremo de la selva).
Más de un siglo después, Chichén Itzá es el sitio
arqueológico más visitado de México.
Más de dos millones de visitantes cada año
2.500.000
2.332.641
2.330.000
2.500
2.182.034
2.000
1.500.000
1.500
1.000
Templo
de Kukulcán
(Chichén Itzá)
500
0
2021
2022
2023
2024
2025
Fuente: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)
Los mayas
iniciaban el juego
haciendo sonar
caracolas marinas
(Strombus)
Narrativa visual
Miguel Ángel Fernández
Textos
Eduardo López
Asesoramiento
Mario Navarrete
Coordinación editorial
Javier Sillés / Juanma Leiva
Fuente
metmuseum.org - Universidad Veracruzana -
Universidad Nacional Autónoma de México - colnal.mx -
inah.gob.mx - lavanguardia.com - nationalgeographic -
oem.com.mx - arqueologiamexicana.mx -
elpais.com - asociaciontikal - tierrasmayas.com -
Chichén Itzá "La ciudad de los brujos del agua”
Ediciones Polifemo - Getty
y elaboración propia.
Algunas de las ilustraciones
de este reportaje visual han
sido elaboradas mediante
inteligencia artificial
La expedición que lo cambió todo
Antes de las grandes excavaciones
arqueológicas en Yucatán en el siglo XX,
Chichén Itzá fue estudiada por un explorador
británico autor del primer registro
fotográfico y topográfico
del sitio histórico.
El uso de las cámaras de placa seca
En 1889, el arqueólogo Alfred Percival Maudslay
visitó Chichén Itzá con el objetivo de elaborar
un registro científico del sitio. Realizó
primeros planos topográficos detallados
y documentó por primera vez las ruinas con
material fotográfico usando cámaras de placa
seca (tecnología que no precisaba de revelado
inmediato bajo el calor extremo de la selva).
Más de un siglo después, Chichén Itzá
es el sitio arqueológico más visitado
de México.
Más de dos millones de visitantes al año
Año
Visitantes
2.182.034
2021
2.332.641
2022
2.330.000
2023
2.500.000
2024
1.500.000
2025
Fuente: Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH)
Narrativa visual
Miguel Ángel Fernández
Textos
Eduardo López
Asesoramiento
Mario Navarrete
Coordinación editorial
Javier Sillés / Juanma Leiva
Fuente
metmuseum.org - Universidad Veracruzana -
Universidad Nacional Autónoma de México -
colnal.mx - inah.gob.mx - lavanguardia.com
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Chichén Itzá "La ciudad de los brujos
del agua” Ediciones Polifemo - Getty
y elaboración propia.
Algunas de las ilustraciones
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sido elaboradas mediante
inteligencia artificial