2023: el año de los Mundiales
El año de los Mundiales

ESPECIAL FIN DE AÑO

2023: el año de los Mundiales

Cinco Mundiales de los deportes más importantes del mundo coincidieron en 2023. Los podios dejan constancia del reparto de poderes en cada disciplina.

2023 fue atípico en el mundo deportivo. Por primera vez en la historia, los Mundiales de los cinco deportes más seguidos y practicados del planeta se llevaron a cabo en el mismo año. Las competencias varoniles de béisbol, basquetbol, rugby y cricket, además del fútbol femenino, coronaron a sus campeones mundiales es un desfile inédito de monarcas. Lo más cercano a esto ocurrió en 2019, cuando coincidieron los Mundiales de fútbol femenino, basquetbol, rugby y cricket, pero faltó el Clásico Mundial de Béisbol que aguardó seis años para reaparecer.

Estamos, pues, ante un año histórico, atípico. Más, todavía, si consideramos la recalendarización del Mundial absoluto de fútbol varonil, a finales de noviembre en 2022. Con ello en cuenta, los seis Mundiales más importantes de la industria deportiva ocurrieron en un lapso de 366 días; de noviembre a noviembre. Seis Mundiales en 12 meses. Nos hemos abocado a repasar los Mundiales de deportes de equipo, distintos de los Mundiales de Natación y Atletismo que también ocurrieron en 2023; en los primeros, China asaltó el medallero (20+8+12) aunque volvió a brillar la eterna Katie Ledecky e irrumpió el francés Léon Marchand; en los segundos, EEUU acaparó los metales con la consagración de Noah Lyles (100, 200 y 4x100). 

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El gráfico ofrece una perspectiva general de las hegemonías en cada deporte. Cómo están distribuidas las potencias en cada disciplina, tan dispar una de otra. Y permite reflexionar sobre cómo surgieron esas hegemonías, a qué condiciones sociopolíticas e históricas obedecen, y cómo se configura el desarrollo deportivo en cada región. Entre los 15 medallistas hay cinco naciones europeas, tres norteamericanas, dos asiáticas, dos oceánicas y una africana. La herencia del colonialismo británico domina en rugby y cricket, donde compiten por igual países en vías de desarrollo que los industrializados; el fútbol femenino constata que ha germinado en Europa mejor que en otros territorios por variedad de factores (mayor inversión e igualdad de género, entre las más notorias); y el basquetbol asistió a la consumación de un golpe de Estado largamente anunciado, liderado por el vibrante y académico estilo europeo.

A simple vista, constatamos que sólo dos países aparecieron en más de un podio: Inglaterra (fútbol femenino y rugby) y Sudáfrica (rugby y cricket). Que un poder global como Inglaterra imponga condiciones en más de un escenario no es una sorpresa, pero el ejemplo sudafricano es, por demás, sobresaliente; un miembro del BRICS y el G20 que reclama su puesto como una potencia deportiva, además. Por el contrario, Estados Unidos sólo alcanzó un podio (béisbol) y no ganó ninguno de los cinco torneos; en basquetbol y fútbol femenino, donde suele adivinársele favorito indiscutible, naufragó con estrépito, víctima de malas planeaciones y proyectos dubitativos. Los nombres de los cinco monarcas demuestran un reparto de fuerzas cada vez más equitativo a nivel geográfico (aún queda por ver si también económico): dos europeos, un asiático, un oceánico y un africano.

Mèxico, apenas presente

México sólo participó en dos de los cinco Mundiales: béisbol y basquetbol. Nunca ha clasificado a los de rugby y cricket, ni se le espera en ellos en el futuro cercano. ‘El Tri’ falló en 2022 para conseguir su boleto a Australia-Nueva Zelanda, la que habría sido su cuarta asistencia a Mundiales femeninos de futbol. La ‘novena’ de Benjamín Gil rescató el prestigio del deporte mexicano y colocó la bandera ‘tricolor’ en el cuadro de honor del año. Con un histórico tercer lugar, aupado por una poderosa batería de cañoneros como Randy Arozarena e Isaac Paredes, la Selección Mexicana avanzó hasta las semifinales del WBC por primera vez. En el camino, el combinado nacional había derrotado a potencias como Canadá, Estados Unidos y Puerto Rico. La semifinal, frente a Japón, puso en vilo al país; los ‘nipones’ vencieron con 5-6 en la última jugada del noveno inning. El ‘ya merito’ es intercambiable de deporte.

Randy Arozarena, jugador de la Selección Mexicana de Béisbol
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Randy Arozarena, jugador de la Selección Mexicana de Béisbol

En basquetbol, la suerte no sonrió a los ’12 Guerreros’. Con tres derrotas en la fase de grupos, el equipo de Omar Quintero debió conformarse con el objetivo mínimo: acceder a uno de los cuatro preolímpicos de FIBA como el 25° clasificado del torneo. La nota positiva es que México consiguió dos victorias tras la eliminación (Jordania y Nueva Zelanda), las primeras en Mundiales de Baloncesto desde 2014.

Béisbol

El año multi-mundialista inició con una cita cuyo lustre crece edición a edición. Pese a varias ausencias de peso, el Clásico Mundial de Béisbol 2023 convocó a una cantidad inusitada de figuras. Japón se coronó campeón por tercera vez en su historia, al derrotar en nueve innings de alarido a una de las mejores representaciones estadounidenses que se recuerden. El espíritu aperturista de la MLB con el renovado Clásico Mundial quedó plasmado en las estrellas que desfilaron en la final: Mookie Betts, Mike Trout, Kyle Schwarber, Shohei Ohtani, Masataka Yoshida, Yu Darvish. El torneo culminó con un ya legendario careo entre Ohtani y Trout, compañeros en los Angels, quizá las máximas estrellas de la pelota en la actualidad. Un matchup casi hollywoodezco. El japonés ponchó después de seis lanzamientos a su colega para llevar a Japón a la gloria.

Fútbol Femenino

Una historia de resiliencia. España se sobrepuso al caos institucional para ganar el Mundial Femenino de la FIFA por primera vez. Apenas un año antes, 15 jugadoras se rebelaron contra el entrenador, Jorge Vilda, y renunciaron permanentemente al equipo. Luis Rubiales, entonces presidente de la RFEF, respaldó a Vilda, quien permaneció en el cargo. La selección no se disolvió y llegó al Mundial de Australia-Nueva Zelanda con tres de las 15 que pidieron la cabeza de Vilda. Con un fútbol coral, de buen gusto y dotado técnicamente, España avanzó pese a todo. Fase de grupos, octavos de final, cuartos de final. En abrir y cerrar de ojos, ‘La Roja’ ya estaba instalada en la final. El gol de Olga Carmona fue suficiente para derrotar a Inglaterra. El triunfo quedó marcado por la polémica celebración de Luis Rubiales y el rechazo unánime del planeta fútbol por su beso no consentido con Jenni Hermoso. Aunado a ello, el Mundial fue un éxito televisivo: la semifinal Australia-Inglaterra es el programa más visto en la historia de la nación oceánica.

Basquetbol

Como en el Clásico Mundial de Béisbol, la Copa del Mundo de la FIBA logró acaparar atención pese a las deserciones. Varias estrellas sí atendieron el llamado de sus selecciones, como Luka Doncic, Shai Gilgeous-Alexander, Rudy Gobert, Karl Anthony Towns y Anthony Edwards. Fue, discutiblemente, el Mundial de Basquetbol de mayor rango que haya organizado la FIBA por la calidad de sus protagonistas. Y no decepcionó. La historia central del torneo fue el estrepitoso fracaso de Estados Unidos; por primera vez, el ‘Team USA’ perdió tres partidos en un Mundial FIBA. La paliza que endosó Lituania fue una primera alerta; la eliminación a manos de la portentosa generación alemana en un partido para todos los tiempos confirmó las sospechas: el baloncesto es multi-polar ahora mismo. El Mundial avaló que la hegemonía europea no se reduce al trío Giannis-Jokic-Doncic. La Alemania de Schröder, los hermanos Wagner y Voigtmann demostró que hay talento más allá de los tópicos y obligará a la aparición de un ‘Dream Team’ 3.0 en París.

Rugby

En América, apenas tuvo repercusión, pero en Europa, Oceanía, y el sur de África, el Mundial de Francia fue el principal evento del año. Contrario al basquetbol, el statu-quo se mantuvo intacto, aunque hubo algún intento de sedición: Fiji derrotó a la siempre favorita Australia y Samoa se quedó a un punto de Inglaterra (18-17). Argentina avanzó hasta las semifinales, como en 2007, aunque no tuvo oportunidad frente a los ‘All Blacks’, que reeditaron con Sudáfrica la final de Nelson Mandela, 28 años después. En un partido cerrado, agónico, los ‘Springbocks’ se impusieron sin try alguno, a puro penalti convertido por Handré Pollard, y tomaron la cima del rugby mundial. Nadie ha ganado más que los ‘Bokke’: cuarto título histórico, uno más que la subcampeona Nueva Zelanda, que tuvo en Will Jordan al máximo convertidor del Mundial (8 tries).

Cricket

La Copa del Mundo de Cricket, celebrada en India, fue uno de los tres eventos deportivos más vistos en el año a nivel global. Según datos de Disney Star, emisora oficial del torneo, alrededor de 518 millones de personas, sólo en India, sintonizaron al menos un partido. ICC (el Consejo Internacional de Cricket, por sus siglas en inglés) estima la cifra total de televidentes en 800 millones, pues hay que sumar las audiencias en Pakistán, Sri Lanka y Bangladesh. La final, entre Australia e India, fue vista por un acumulado de 300 millones de personas en el país anfitrión, con un pico de 130. Con 1,250,307 aficionados en los estadios, la edición de 2023 fue, además, la que mayor asistencia registró en toda la historia. Números astronómicos que ilustran el fervor de un deporte de masas en el sur asiático, alejado del público latinoamericano y no por eso intrascendente. Pese al éxito rotundo, el torneo terminó en ‘tragedia’ deportiva: 92,453 aficionados presenciaron cómo Australia les arrebató el cetro en el gigantesco Estadio Narendera Modi. Un ‘Maracanazo’ aplicado al cricket.

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