Bitácoras de Concacaf: Panamá, fútbol en la post-pandemia
Bitácoras de Concacaf: Panamá, fútbol en la post-pandemia

PANAMÁ VS MÉXICO

Bitácoras de Concacaf: Panamá, fútbol en la post-pandemia

La segunda parada de la gira de la Selección Mexicana por Concacaf antes de Catar 2022 es Panamá: país vibrante y en continuo desarrollo, y muy futbolero.

El oficial migratorio L. Díaz es un ávido lector de AS. De repente, la credencial del medio adquirió las propiedades de un pasaporte diplomático.

- Y viene usted solo por México, ¿no?
- Bueno, en realidad también vamos a cubrir a Panamá
- ¿En serio? ¿A poco les interesa en España?
- La idea es cubrir todo lo que tenga que ver con el partido
- Oiga, ¿y qué dicen Faitelson y los demás? Esos no vienen para acá, ¿o sí?
- (Río) No creo que vengan. En realidad, no habrá muchos periodistas de allá, por el COVID.

El interrogatorio fue más minucioso que aquel ceñido estrictamente a las directrices de las políticas migratorias panameñas. El fútbol abre fronteras. Literal.

- Tenga. Que gane el mejor.

Creí que había escrito ‘¡Viva Panamá!’ en mi pasaporte. No faltó mucho para ello.

Panamá es gigantismo urbanista. Las chozas maltrechas que secundan a esa carretera de ensueño que es el Corredor Sur. Es la paradoja latinoamericana: la grandilocuencia y la miseria que conviven espalda con espalda. Dos realidades como dos espejos. Es el boom inmobiliario. Los dólares que se acumulan en sus bancos (y sus offshores, pero esa es otra historia). Los buques que desfilan impertérritos por el Canal. Y los rascacielos que desfilan impertérritos ante el Pacífico. Y los dólares, aún más, que emperifollan una ciudad cuasi utópica cuyo corazón parece de mármol. De torres de mármol.

Bitácoras de Concacaf: Panamá
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Bitácoras de Concacaf: Panamá

Refinada y exuberante, Panamá vive en las alturas. Ciudad de gigantes, émulo de Hong Kong incrustado en el itsmo de América, que reposa frente un Pacífico calmo. Un océano que imita la afabilidad del carácter panameño: a cada cual, una sonrisa aún más grande y un apretón de manos aún más fuerte. Sí, apretón de manos, esa rareza de protocolo social pre-COVID y que quizá entre en desuso en años posteriores. Panamá no solo vive en una fantasía futurista (sobre todo en la costa pacífica), sino también en la post-pandemia. La única restricción que sigue en vigor es el toque de queda, entre 12 y 4 am. El cubrebocas es mandatorio en espacios cerrados, aunque ello es una obviedad casi universal en 2021. El panameño ha aprendido a convivir con el virus y con sus titanes de mármol, hormigón y cristal. Mientras el visitante mira embelesado por las ventanas del automóvil, el lugareño conduce indiferente.

Tanta opulencia urbanística, sí, pero ‘el hogar del fútbol panameño’ es un estadio castigado por el tiempo, olvidado por el progresivo desarrollo que experimenta del país desde hace 30 años. Y hasta indigno de la majestuosidad del mobiliario urbano que lo vigila. El Rommel Fernández parece derretirse a pleno mediodía, fundido por la inclemente humedad de los dos océanos que colisiona en el corazón del continente. Panamá se construyó un Tomorrowland en su capital, pero su catedral futbolística permanece en la época en la que Rommel Fernández era un párvulo que descollaba en el Alianza FC. Los raudales no han llegado a la Ciudad Deportiva Irving Saladino, complejo bautizado en honor al célebre saltador de longitud, medallista de oro en Pekín 2008. Donde marcha un destacamento de rascacielos, no existe un campo de juego con óptimas condiciones, lamentan incluso los colegas panameños. “Vea usted qué feo está el Rommel. Todo despintado. Lo abandonaron totalmente durante la pandemia”, soltó José Antonio, al volante mientras buscaba una rotonda para aproximarme a las puertas del coliseo. Ese doble espejo tan irresistiblemente latinoamericano.

Imagen del Rommel Fernández durante el entrenamiento de Panamá
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Imagen del Rommel Fernández durante el entrenamiento de Panamá

La eterna contradicción tiene un elemento palpable. La cancha del Rommel Fernández ha sido objeto de severo escrutinio en las últimas horas. El técnico de ‘La Roja’, el hispano-danés Thomas Christiansen, fue captado mientras pisaba con desdén la grama y manoteaba en claro gesto de desaprobación. Durante la pandemia del COVID-19, el Instituto Panameño del Deporte (Pandeportes), encargó a la empresa Turf Managers la colocación de un nuevo césped. La semana pasada, la empresa anunció con bombo y platillo la instalación de un ‘innovador’ modelo ‘híbrido’, natural y artificial, que volverá al campo del juego resistente al despiadado clima de la república canalera. Resulta que el estado físico del herbaje no sobrevivió ni a su primera prueba. A la distancia, el campo luce desigual, algunos montoncitos de tierra en los linderos de las áreas, y franjas de tierra sobre la banda izquierda. No es una catástrofe, pero sí un escándalo, porque la maniobra fue ejecutada con dinero público y, aparentemente, sin licitación.

México es una potencia del fútbol para nosotros

Manuel Arias, presidente de la Fepafut

Manuel Arias, presidente de la Federación Panameña de Fútbol, salió al paso, puntilloso, explosivo: “¿No es la mejor cancha de Centroamérica? No, no lo es. Pero hay que recordar de dónde venimos. Hace unos años recibimos a México en eliminatoria en una cancha que tenía hongos”. El directivo prometió que los partidos eliminatorios de octubre se percibirá una evolución, ya que el nuevo césped aún está en fase de asentamiento, pero el gremio periodístico panameño duda de la promesa. Hasta antes del octagonal clasificatorio, mientras el Rommel Fernández se sometí a renovación, ‘Los Canaleros’ jugaban sus encuentros oficiales en el Estadio Rod Carew, un parque de béisbol: “Era una vergüenza. ¿Se aceleró el proceso para utilizar al Rommel? Sí, pero prefiero eso a jugar en el Rod Carew. Nuestra casa siempre será el Rommel Fernández”.

Turf Managers, cabe recordar, fue la firma que gestionó el montaje del ‘innovador’ modelo ‘híbrido’, natural y artificial, que volvería al campo de juego del Coloso de Santa Úrsula resistente a las despiadadas lluvias que azotan a la Ciudad de México. La misma. ¿Recuerdan cómo terminó esa historia, no?

“Lo lamentable es que llegó al momento. Nos cayó la eliminatoria. La grama no está en buenas condiciones. Pero hay que jugar. Jugamos contra Costa Rica con esa misma cancha y lo hicimos bien. Se dominó a Costa Rica de una manera que no pensábamos. Los jugadores fueron los que dijeron ‘la cancha no está en buenas condiciones’. Ellos son los que sufren, los que juegan, los que pueden salir lesionados. Pero no queda de otra. No es el mejor, pero tampoco el peor en el área de Concacaf”, apuntó David Peña, periodista de TVN, en intercambio de opiniones con AS. Y es que, pese a los desbarajustes logísticos, la prensa local confía en la selección de Christiansen. Las bajas de Alexis Vega y Edson Álvarez (ambos, ya fuera de Panamá) les han otorgado aún mayor esperanza. “Llegamos muy motivados. El equipo viene cumpliendo una excelente labor, adoptando la idea del técnico Thomas Christiansen, que era lo que muchos esperábamos. Hay muchas ilusiones en el periodismo, en los fanáticos, por todo el trabajo que se está haciendo”, explicó Peña

La investidura de la Selección Mexicana permanece. Respeto y hasta cierta pleitesía se le rinde al Tricolor en la tierra del Canal. “México, para nosotros, es el grande de Concacaf. Al que no hemos podido ganar nunca en una eliminatoria camino a Mundiales. Tenemos esa espinita clavada de sacarles puntos. Ya les hemos ganado en Copa Oro y lo hemos festejado, pero falta ese detalle, ganarle a México en eliminatoria”, sentencia Peña, consciente, eso sí, de que las distancias no parecen tan insalvables ahora. ‘La Marea Roja’ ha evolucionado y la única forma de constatar la autenticidad de su desarrollo es, finalmente, derrotar al Tri. “Es una exigencia pedirle al equipo de Panamá ese golpe de autoridad. Si queremos llegar a Catar debemos ganarle a México y a EEUU”. Manuel Arias comparte la visión del periodista. "México es una potencia del fútbol para nosotros. “No podemos mirarlos ni imitarlos, porque quisiéramos alcanzar su población o cantidad de recursos. Lo que tratamos hacer con México, en la cancha, es ver cómo podemos contrarrestar las bondades que tienen y prever las nuestras”, declaró en entrevista con AS. Respeto y un dejo de optimismo.

Fepafut emitió 12,400 boletos (hasta el corte del martes por la mañana). La post-pandemia. El primer partido masivo que encarará la Selección Mexicana fuera de Estados Unidos desde 2019. Fuera de su entorno controlado. Para añadir dificultad al reto: la humedad de bochorno, la envalentonada Panamá, el patatal del Rommel y al menos 12,400 aficionados panameños, ruidosos y apasionados, rebosantes de ilusiones y hambre de victoria. Solo podrán presenciar el partido personas con esquema completo de vacunación y el ingreso estará controlado a través de códigos QR que concentrarán información relativa al estado de salud de cada asistente. Fepafut y el gobierno panameño tendrán conocimiento exacto de quién ocupó qué asiento en el Rommel Fernández y de su historial médico de los últimos meses. “Pasarán una experiencia increíble. Sin filas, acelerado, con buena disposición. Acá habrá gente que está preparada para atender todas sus dificultades. Van a disfrutar de un gran evento”, garantizó Arias. Los partidos de fútbol con aforo superior al 50% forman parte del bloque 6 en el proceso de reactivación económica post-COVID del Ministerio de Salud panameño.

- “Uh, no. Ni idea de cómo entrar. Prefiero verlo en mi casa, tranquilo”, dice Jorge.
- ¿Y cómo piensa que quedarán?
- Si salimos con un empate, quizá un 1-1, es espectacular. Ganarles es muy difícil. Sería como pegarle a un zopilote en el aire.

Después, entona un monólogo de casi cinco minutos sobre Román Torres, Felipe Baloy, Blas Pérez, la clasificación al Mundial de Rusia, el trabajo de Thomas Christiansen y la goleada 0-3 en Jamaica. "Estamos mejor que antes y otros se quedaron atrás, como Costa Rica". Todo un versado, Jorge.

Panorámica del centro de la Ciudad de Panamá
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Panorámica del centro de la Ciudad de Panamá

Vaya nación más futbolera es Panamá. Desde las aduanas hasta sus taxis, los meseros de los restaurantes, las 'cascaritas' nocturnas adyacentes al Metromall bajo la fina lluvia, los colegas ávidos de conocer nuestra opinión (protagonicé más entrevistas en un día que en toda mi vida). En Panamá se habla más de fútbol (y del campo de juego del Rommel Fernández) que del COVID.

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