Tras la postergación de Tokio 2020, ¿los JJOO están en declive?
Tras la postergación de Tokio 2020, ¿los JJOO están en declive?

REPORTAJE - JUEGOS OLÍMPICOS

Tras la postergación de Tokio 2020, ¿los JJOO están en declive?

El coronavirus no es el único obstáculo del olimpismo actualmente: corrupción, sobrecostos, violaciones de los Derechos Humanos. AS consultó a cuatro expertos que analizan el presente y futuro de los Juegos.

La pandemia del COVID-19 envió a terapia intensiva a los Juegos Olímpicos de Tokio. Países en estado de alarma. Más de 250 eventos deportivos se han cancelado o suspendido. El coronavirus ya había logrado paralizar al mundo. En medio del aquelarre, los Juegos de Tokio resisten el embate con un dejo de necedad. No sería por mucho tiempo más. Es el 24 de marzo de 2020 y el virus ya ha infectado a 372,755 personas en todo el mundo, de las cuales han fallecido 16,231, según el reporte de la Organización Mundial de la Salud correspondiente a ese día. Y entonces el Olimpo cayó en las garras de Hades. El último reducto cedió. "Basados en la información provista por la Organización Mundial de la Salud, el presidente del Comité Olímpico Internacional (Thomas Bach) y el primer ministro de Japón (Shinzo Abe) han concluido que los Juegos de la XXXII Olimpiada en Tokiodeberán reprogramarse a una fecha posterior a 2020, pero no después del verano de 2021", publicó el COI minutos después de que Abe desplegara las banderas blancas frente a un puñado de periodistas. Los Juegos habían caído enfermos. 

Es la primera ocasión en la historia en la que la máxima cita deportiva del orbe se aplaza. Las Guerras Mundiales de la primera mitad del Siglo XX habían causado la cancelación de las ediciones de 1916, 1940 y 1944. Como una truculenta y cruel jugarreta del destino los antecedentes indican que los primeros Juegos que debieron disputarse en la bélica década de los 40 estaban asignados a, precisamente, Tokio, que luego obtuvo segunda oportunidad 24 años más tarde. No obstante, el coronavirus y la guerra no son el único mal que atosiga al olimpismo. Los efectos de la pandemia son un síntoma. Los problemas están más enraizados. Sendas acusaciones de corrupción durante el proceso de concesión de la sede pesan sobre el Comité Organizador de Tokio 2020; hace dos semanas, Reuters denunció que Haruyuki Takahashi, exejecutivo de la agencia publicitaria Dentsu Inc, recibió 8.2 millones de la candidatura japonesa para gastarlos en regalos (relojes de lujo), que serían repartidos a oficiales del COI como parte de una estrategia de 'lobbying' a favor de Tokio 2020 en 2013, año de elección de la sede. En añadido, Tsunekazu Takeda, expresidente del Comité Olímpico Japonés, enfrenta una investigación judicial en Francia por, supuestamente, haber urdido una trama de sobornos a través de empresas pantalla.

El rosario de inquietudes del COI no termina en las suspicacias por las cuales Tokio recibió los derechos de organización de los Juegos. El costo de las citas se ha disparado. Desde Atenas 2004, el presupuesto final ha superado en, al menos, seis mil millones de dólares las cifras originales. En el caso de los Juegos de Invierno de Sochi, en 2014, los más caros de la historia, las cuentas se multiplicaron por cinco (de 10 mil millones de dólares a 51). Los números de Tokio 2020 ya se estaban inflando. En diciembre de 2019, un informe del Comité Organizador estimó el costo total de los Juegos en $12.6 mil millones de dólares. Sin embargo, un reporte paralelo de la Junta de Auditoría del gobierno japonés añadió $9.7 mil millones más en costos de organización que no habían sido incluidos en el presupuesto del Comité. Aún se desconoce el verdadero impacto económico que supondrá la postergación de los Juegos a 2021; empero, algunos analistas ya ofrecen panoramas no muy alentadores. Un pronóstico del Grupo Financiero Nomura, citado por Japan Times, asegura que el Producto Interno Bruto del país iba a contraerse 0.7% en 2020 y que la reprogramación de los Juegos acentuaría el retroceso hasta un 1.5%. El golpe a las finanzas públicas fue uno de los tópicos que marcó la selección del anfitrión de los Juegos invernales de 2026. Las candidaturas de Calgary (Canadá) y Sion (Suiza) fueron rechazadas por la población de cada ciudad a través de plebicitos populares. 

El contexto aún incluye más asignaturas: Derechos Humanos, ecologismo, geopolítica. Los Juegos siempre estarán en el punto de mira. A raíz del cambio de fechas a causa de la pandemia, es pertinente la reflexión. ¿Hacia dónde camina el olimpismo en la era del sobrecosto, el monstruosismo y la hiperinflación? ¿Qué medidas puede adoptar el COI para que la máxima fiesta deportiva del planeta no sea un lastre para las economías de los países? ¿Los Juegos Olímpicos están en decadencia? ¿Mentada crisis es, en realidad, inexistente? AS consultó a cuatro voces certificadas para explicar los retos del olimpismo en el nuevo mundo que surgirá tras la emergencia sanitaria.

¿La decadencia de los Juegos Olímpicos?

Los últimos días en la agenda de Carlos Padilla no han tenido descanso alguno. El presidente del Comité Olímpico Mexicano tiene muchos folios por resolver tras la postergación de los Juegos: garantizar los apoyos económicos ya pactados para los deportistas que representarán al país en Tokio y coordinar con el COI y las federaciones deportivas internacionales la recalendarización de los clasificatorios aplazados son los principales. Pese al año extra del ciclo olímpico y las vicisitudes que encara el COI, Padilla considera que el olimpismo es un bálsamo en tiempos de crisis: "Hoy, más que nunca, es un aliciente para la humanidad. Un factor de unidad, de trabajo conjunto y de paz en el mundo", asegura. En su concepción, los problemas actuales de la estructura olímpica no se comparan con los que sufrió en décadas anteriores. Hay una sensación de estabilidad. La muestra está, afirma, en que ya están asignadas las sedes para 2024 y 2028. "Las dos ciudades, tanto París como Los Ángeles, querían los Juegos para el 24. Sin embargo, se decidió de común acuerdo que se repartieran. De aquí a entonces, el Comité Olímpico Internacional seguirá trabajando en su estrategia para la búsqueda de ciudades anfitrionas. Hoy por hoy, hasta donde entiendo, ya levantaron la mano Corea del Sur y China, nuevamente. Hay otros países europeos que están pretendiendo ser candidatos de los Juegos Olímpicos de 2032. El interés no se ha perdido", explica.

Fernando Arrechea, historiador y doctor en Ciencias del Deporte por la Universidad Católica de Murcia, matiza que la crisis global no inició con la emergencia del COVID-19, sino con la debacle economica de 2008. El entorno afecta a las pretensiones del COI, evidentemente, pero la ausencia de candidatas no es un problema nuevo, ni vertebra una nueva crisis el seno del olimpismo. "No sabemos qué repercusión socio-económica tendrá la actual pandemia del coronavirus. Pero parece que será muy grave y prolongada. Lógicamente ello tiene consecuencias en un evento global como los JJOO; se reducen los países interesados en postularse como sede. Generalmente, cuando hay un referéndum en una ciudad aspirante, la ciudadanía vota 'no'. No es una situación nueva, en los años 70 también hubo una gran ausencia de candidatas en el contexto de la crisis del petróleo y los boicots y problemas políticos de la época. Aquello se superó, esperemos que esto también", detalla.

"Hoy, más que nunca, el olimpismo es un aliciente para la humanidad. Un factor de unidad, de trabajo conjunto y de paz en el mundo"

Carlos Padilla, presidente del Comité Olímpico Mexicano

Miguel Ángel Lara, académico investigador del departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, refrenda que, en primera instancia, los valores del olimpismo trascienden los conflictos políticos y logísticos: "El 'citius, altius, fortius' (más rápido, más alto, más fuerte) nunca va a estar en decadencia. Son valores extraordinarios". Sin embargo, en lo tocante a las organizaciones que regentan el deporte, Lara sí contempla un brete a partir de la rendición ante las utilidades y dádivas que brinda el evento deportivo: "No hay una crisis en el olimpismo, sino una crisis de inteligencia. Se dejó crecer demasiado al megaevento y se confió en las economías de los países a partir de la venta irracional de la 'marca país'". El académico pone como ejemplo a Brasil, única nación en organizar cuatro competencias masivas en un lapso de 13 años (entre 2007 y 2019, Juegos Panamericanos, Copa del Mundo de la FIFA, Juegos Olímpicos y Copa América). "Esto repercutió en un aumento enorme de la burbuja inflacionaria derivada de la industria de la construcción, que creció 38% durante ese periodo. Las empresas constructoras se vieron beneficiadas. De ahí se detona el escándalo Odebrecht. Fue una carga para Brasil, al ser una economía emergente. Destrozó su Producto Interno Bruto (cayó de 2,456 billones de dólares en 2014, a 1,794 billones en 2016, según datos del Banco Mundial)", enuncia Lara.

Alberto Lati, periodista de Fox Sports y experto en coberturas de Mundiales de fútbol y Juegos Olímpicos, coincide con la acepción de Arrechea: "No hablaría de decadencia ahora. La tuvo, eso sí, a finales de los 70 y principios de los 80 con el boicot de los africanos en Montreal '76, el de los capitalistas en Moscú '80 y el de los comunistas en Los Ángeles '84. Llegué a platicar con Juan Antonio Samaranch (presidente del COI de 1980 a 2001) y contó que, en ese instante, la ONU intentó quitarles los Juegos Olímpicos", expone. No obstante, la estructura económica de los JJOO como megaevento sí que merece una reflexión, considera Lati, en consonancia con los conceptos de Lara: "Están obligados a replantearse muchas cosas. Tienen que entender qué orden va a venir después del COVID-19. Deberán tener mayores grados de prudencia para lo que se gasta en un festival atlético. Es una borrachera cuya resaca dura muchísmo, o de la que algunos ya no se levantan, como fue el caso de Grecia", abona.

La llama olímpica se quedará en Fukushima, región de Japón afectada por la crisis nuclear derivada del terremoto de 2011
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La llama olímpica se quedará en Fukushima, región de Japón afectada por la crisis nuclear derivada del terremoto de 2011

La fórmula: adelgazar a los megaeventos

La crisis económica de 2008 es un punto de partida en el que han coincidido tres voces consultadas para este reportaje. El crac, que golpeó con especial fuerza a los países del sur de Europa, contextualiza una serie de medidas que los organismos políticos del deporte internacional han implementado para garantizar la solvencia de sus megaeventos. Arrechea evoca a la Agenda 2020 del COI, una estrategia de 40 recomendaciones encaminadas a salvaguardar la integridad de los Juegos y sus anfitriones. "La Agenda 2020 reduce costos para organizar los JJOO, aceptando sedes fuera de la ciudad central, incluso fuera del país. Milán-Cortina D´Ampezzo 2026 es buen ejemplo de ello, con sedes por todo el norte de Italia. La candidatura de Barcelona-Pirineos 2030 también iba en esa dirección, renunciando a construir las costosas instalaciones de bobsleigh y saltos y ubicándolas en los Alpes franceses. Puede ser el camino para que más ciudades y países se animen. Si usted en su ciudad no tiene, por ejemplo, velódromo o canal de remo, pero en otra ciudad de su país sí hay (o, incluso, en un país vecino), puede presentarse sin problema", precisa.

La Copa Europea de Naciones de 2020, también aplazada al año entrante, es otro ejemplo del nuevo planteamiento. "(Michel) Platini (expresidente de la UEFA) vio que no había ningún país que se fuera a aventar el tiro por sí solo (...) No es que se haya hecho por el aniversario 60 de la UEFA. Lo tomó como pretexto para repartir las sedes. Es una crisis de cómo se conciben los megaeventos deportivos", ilustró Lati. Miguel Ángel Lara coincide con el periodista. "No hay país que aguante un evento de ese tamaño ya. Los Juegos Olímpicos y el fútbol mundial se deben de reinventar. No sus valores, sino el modelo de negocio. Los megaeventos tienen que adelgazarse. Establecer multisedes. No es posible seguir así. El ejemplo lo va a poner la UEFA. Habrá que ver cómo va a operar la Eurocopa en 2021. Va a dar pauta al mundo entero para replantear el modelo".

Costo estimado vs Costo final de los Juegos Olímpicos

Costo estimado vs Costo final de los Juegos Olímpicos

La primera propuesta que tiene Lati para adelzgar los megaeventos es escatimar en infraestructura: "Habrá que rebajar lo que exigen a un país para efectuarlos. (Se construyen) estadios que no tienen sentido. Los estadios provisionales tendrán que ser la respuesta a muchas circunstancias". Lara apunta a la sustentabilidad como un requisito que deben cumplir las futuras propuestas: "Debe ponerse, de una vez por todas, el tema de las energías renovables en el escritorio. La industria deportiva no puede estar ajena a las dinámicas del resto del mundo. Con la caída de los precios del petróleo, las energías renovables tienen que tomar una fuerza verdadera. No se puede estar jugando con la economía de los países", diserta el académico. La instauración de un modelo ecológico iniciará un círculo virtuoso, asegura Lara: "Con sedes sustentables, habrá economías que repartan mejor la riqueza. Pensar en un COI más equilibrado, más inteligente, más justo (...) Las organizaciones supranacionales del deporte están siendo muy egoístas con la humanidad y no se dan cuenta de ello".

"Se tienen que revisar los Derechos Humanos. No basta con decir 'me cumplieron con los estadios y con el aeropuerto'. No. Unos Juegos Olímpicos o un Mundial legitiman a un régimen"

Alberto Lati, periodista

Los Derechos Humanos llegan a la conversación. La Organización Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (BWI, en inglés) emitió una carta abierta a Thomas Bach el pasado 20 de noviembre en la que denunció flagrantes violaciones a los derechos de los trabajadores que laboran en los estadios de Tokio 2020. La misiva da cuenta de abusos como seguidillas de 28 días laborales sin descanso, dos muertes de operarios en lugares de construcción, ausencia de garantías de seguridad y desamparo contractual para el 50% de los trabajadores. Las acusaciones están consagradas en un informe elaborado por una delegación especial de la BWI que visitó Tokio en septiembre de 2019, para supervisar las condiciones laborales en la edificación de las instalaciones olímpicas. El reporte lleva por nombre 'El Lado Oscuro de Tokio 2020'.

Miguel Ángel Lara conmina a las organizaciones deportivas internacionales a que acojan la defensoría de los DDHH como parte de su agenda: "La FIFA y el COI están siendo cómplices de los gobiernos por no atender estas situaciones. Es un discurso contradictorio, porque ambos hablan de desarrollo y paz. Tienen que escuchar más a las sociedades. Si el modelo sigue así, será un crimen de lesa humanidad, lo digo en serio; un crimen de lesa humanidad generado por las instancias que administran el deporte", sentenció. Menos rotundo, pero en el mismo tenor, se encuentra la posición de Alberto Lati: "Se tienen que revisar los Derechos Humanos. No basta con decir 'me cumplieron con los estadios y con el aeropuerto'. No. Unos Juegos Olímpicos o un Mundial legitiman a un régimen. Esto viene desde la Italia de Mussolini en el '34 con el Mundial, el Berlín del '36 con los nazis, la Argentina del '78 con la dictadura militar, hasta llegar a Rusia 2018. No pueden hacer como que no ven o no les interesa. Deben tener esa conciencia".

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¿Qué pueden aportar los medios?

El periodismo es parte del entramado. La preservación de los Juegos Olímpicos tiene en los medios de comunicación a un guardián. Pueden construir narrativas orientadas a la búsqueda de la transparencia, la justicia y el bienestar a través del deporte. Y también pueden actuar como los celadores y escribanos de la historia. Sin periodismo no hay democracia ni memoria histórica, coinciden los expertos. "Los Juegos Olímpicos y Mundiales son una lupa, para lo malo y para lo bueno", dilucida Lati. "Los medios están para cuestionar. No han sido nunca un contrapeso para la democracia en el deporte. Jamás. Han seguido las tendencias. Ojalá reflexionen su papel. Tienen mucho periodismo por hacer", apostilla Lara, complementado por Lati: "Exigir a los medios deportivos una cobertura más allá del deporte, me parece que no se puede hacer. Cada medio tiene derecho de dar una cobertura como mejor lo considere. Pero sí creo que como periodistas tenemos que ir cualificados, estudiados y leídos en una mayor gama de temas para entender lo que pasa en una sede de un megaevento deportivo". Arrechea apela a reforzar el rol de los medios como relatores de la historia: "La historia del deporte y el olimpismo son vitales para entender el deporte actual. Somos herederos y deudores de los pioneros. Además, está comprobado que, cuando se abordan temas culturales e históricos con rigor y amenidad, el público responde. A la gente le gusta recordar, volver a ver partidos del pasado. Los documentales también tienen éxito. Gastar en memoria histórica deportiva es invertir".

Falta un año y cuatro meses para los Juegos Olímpicos que debieron ser en 2020. Una prórroga que deberá servir para repensar sus dinámicas y modelos de cara a un futuro incierto, marcado por los efectos de la pandemia.

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