Raúl Jiménez: cuando los goles no se quedan en la banca

Ciudad de México

Raúl Jiménez la está rompiendo. El fin de semana se convirtió en el máximo anotador en la historia del Wolverhampton. En lo que va de la temporada, nadie en la Premier League ha participado directamente en más anotaciones de su equipo: 19 goles y 9 asistencias. Por si fuera poco, está a cuatro dianas de meterse en el top-10 por el Balón de Oro.

Esta es la sexta temporada de Raúl en Europa y sus números nunca habían estado ni cerca de los que ahora arroja con el equipo inglés. Antes de que llegara a los Wolves, su mejor producción goleadora en Europa databa de la temporada 2015-2016, cuando anotó 12 tantos vistiendo la camiseta del Benfica. ¿A qué se deben los buenos resultados del mexicano? ¿El siguiente paso sería un equipo más grande? ¿Le conviene?

Las cualidades de Raúl son conocidas: abre el juego, conduce bien y define todavía mejor. Tiene mucho gol y su velocidad para el contragolpe es una de las principales armas en el esquema de Nuno Espírito Santo. Su progresión es notable. Llegó a Europa de la mano del Atlético de Madrid, equipo en el que han aterrizado y triunfado mexicanos como Hugo Sánchez y Luis García. Con los colchoneros fue cuatro veces titular y sumó 17 suplencias. Pasó las tres temporadas siguientes con el Benfica, donde disfrutó de 20 titularidades en tres años. En sus primeras cuatro temporadas en Europa, inició 24 partidos en liga; eso es menos de lo que suma ahora en media temporada con los Wolves.

El ritmo de juego es vital; sumar minutos y confianza, entenderse con el equipo y el estilo de juego. Y eso es lo que ha pasado con Jiménez en los Wolves; ya empieza a ser diferencia, a ser relevante, y eso es el motor de cualquiera en su trabajo y en la vida. Ha entrado en un circulo muy positivo. En un equipo que lo quiere, que ha logrado tener más afición en América que en Inglaterra, Raúl hace diferencia, no solo en el campo de juego, sino, incluso, en el mercado. Es el jugador más caro en la historia del club, pero ha rendido frutos en menos de dos temporadas.

Ha jugado 36 partidos en esta campaña, sin contar la pretemporada en China, ni la Copa Oro con la Selección. Lo único que parecería podría detener a Raúl es el cansancio, pero ya declaró que es consciente que la carrera de un futbolista es corta y que la debe aprovechar. Es su momento, los reflectores están puestos en él y en sus goles, que no solo son muchos, sino importantes; ha ayudado a remontar y a rescatar puntos para que los Wolves se mantengan en zona de competiciones europeas.

Salir del Wolverhampton ahora sería un error para Raúl. No es un equipo modesto; este año juega Europa League y, si se mantiene con el buen paso en la Premier, el próximo año también estará ahí. Es un club con aspiraciones, con una fuerte inversión china y la colaboración de Jorge Mendes, el mayor agente de futbolistas del mundo, lo que quiere decir que llegarán mejores fichajes.

Raúl está teniendo rendimiento y visibilidad. Es ídolo, es muy querido por la afición. No hay que pelearse con el éxito, es un futbolista maduro que ha entendido la importancia de ser titular, lo que le sería difícil conseguir en un mayor equipo de la Premier o de Europa.

El jugador quiere estar sobre la cancha y el fútbol no distingue tamaños de equipos, distingue talento. Ha logrado más con los Wolves que con cualquier otro equipo: los logros, las marcas y los récords llegan sin importar la camiseta. Raúl ahora la está rompiendo, porque poca diferencia se puede hacer cuando los goles se quedan en la banca.