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Los Capitanes CDMX se meriendan a los Aguacateros de Michoacán

El equipo de Ramón Díaz se separó en el segundo cuarto y finiquitó en el tercero con algún susto sobre el final. Rigoberto Mendoza volvió con 17 puntos.

Noche plácida en el Juan de la Barrera que amagó a catástrofe. La noche adquirió un inquietante tufo de tensión cuando la diferencia de 24 se acotó a 7. Pero otra actuación MVP de Rigoberto Mendoza, recuperado de su golpe en la rodilla frente a Soles (17+3), y un nuevo doble-doble de Joel James (10+12) tranquilizaron las aguas (79-68).

El primer cuarto fue siderúrgico. Un duelo a taládranos y maquinaria industria. Turbinas, tractores, yunques. Un pulso en el que ninguno cedió un ápice; las manos, entrelazadas, temblorosas, sudorosas, ilustran la absoluta paridad de fuerzas. Las tres tapas, cortesía de James, Oglivie y Mendoza, certifican que los candados rigieron sobre los sopletes. El triple desde el rincón izquierdo de Andriassi desatascó a la máquina (32-20). Respondió Mayer, con un bloqueo sobre la carrera a Oglivie, después de dos milagros malabaristas de Girón. El arcoíris de Andújar, que cerró la primera mitad, fue propio de un partido más prolijo (37.15% de campo de promedio por ambos equipos hasta entonces). Para más inri, 1 de 16 desde el triple para Aguacateros.

Los Aguacateros se encasquillaron durante los primeros cinco minutos del tercer cuarto; hasta siete intentos fueron rechazados por el aro mientras los Capitanes hacían sangre con el tiro a media distancia de Oglivie. A cada posición, la quinteta de Ramón Díaz establecía máximas distancias. Los largometrajes de ‘Rigo’ y Andújar convirtieron el partido en un monólogo. La noche adquirió tintes morbosos: sin trama, el único interés residió en la crueldad ulterior. 20. 22. 24 pintos de brecha.

Una ventisca gélida recorrió el Juan de la Barrera cuando Meyer, con cambio de manos bajo el aro, maravilló con una maniobra que bien envidiaría Russell Westbrook. La diferencia se acortó a 14 puntos, pero ‘Rigo’ activó el extintor con un triple made-in-Curry, asistido de espaldas por Orlando Méndez. Aún así, la visita no claudicó: los capitalinos relajaron el cerco reboteador y Meyer cargó con los puntos sobre sus hombros (una bandeja y un triple en seguidilla) y el viaje al paredón de Spurlock puso el partido a cocer a fuego lento. Y apareció ‘Rigo’, siempre ‘Rigo’. El ciclo de la vida, un triple de inercia. El pase picado de Orlando Méndez para Oglivie centrifugó la inundación. Sustos, para la otra.