TIGRES

Así fueron los inicios de Natalia Gómez Junco en el fútbol

Desde que estaba en el kínder, la nueva mediocampista de Tigres se inclinó por el deporte del futbol, una decisión que su familia apoyó en todo momento.

La vida de la futbolista Natalia Gómez Junco ha sido de un ir y venir constante desde que era pequeña.

En su familia, el futbol es una religión y ella lo adoptó con una felicidad enorme sin importarle tener que competir contra niños en donde fuera que se encontrara: San Luis Potosí, Monterrey, República Dominicana, Estados Unidos, Islandia, España, etcétera.

“Vengo de una familia muy futbolera, desde chiquita me llamó la atención, yo a los cuatro o cinco años le dije a mi mamá que quería jugar futbol", señaló Gómez Junco.

“Vivíamos en San Luis Potosí y me metió al equipo del kínder y ahí empecé a jugar con niños, toda mi infancia jugué con niños, era raro a veces, los niños no querían jugar contra una niña, metía gol y se enojaban”, relató.

“Los niños son nobles, siempre me integraban; sí, a la hora de competir sí les dolía que una niña les hiciera competencia, pero es parte de la mentalidad de la sociedad en que vivimos”, agregó.

La Sultana del Norte fue un cobijo para Natalia, quien acepta que en esta tierra creció más su pasión por este deporte junto a un balón, los Tigres y Rayados.

“Llegué a los diez años (a la ciudad), venía de República Dominicana y allá puro béisbol, acá empecé en escuelitas, primero con niños, luego niñas, pero sí fue más fácil, Monterrey es superfutbolero”, dijo.

La carrera de Natalia ha sido movida. Ya estuvo en el futbol de Estados Unidos, Islandia y España, además de haber jugado dos Copas del Mundo Sub 20: Alemania 2010 y Japón 2012, torneos que atesora como sagrados.

Usar la playera de la Selección Mexicana es la mejor recompensa que existe como futbolista, en ese momento cantando el himno (recuerdas) las veces que lo soñaba desde chiquita", dijo Gómez Junco.

“Al final es algo que se trabaja, fruto de todo el esfuerzo de la dedicación y la experiencia que vas agarrando como futbolista”, apuntó.

Natalia no se marea, al contrario, denota humildad, siente que aún está a tiempo para que su carrera siga despuntando, pero ahora en su país.

Si soy más madura, pero me queda mucho por crecer, nunca se deja de aprender, me faltan cosas por vivir, vives cosas difíciles, otros momentos padres, quedar campeona en Islandia de mis momentos favoritos”, finalizó.