MUNDIAL DE BALONMANO

Francia conquista su Mundial

Noruega comenzó mandando y la gran reacción de Les Experts no llegó hasta el final del primer tiempo. La aportación del meta Gerard, otra vez clave.

Madrid
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Y toda Francia disfrutó del sexto título, como en 2001, en París, con la afición rendida a un grupo de jugadores míticos que están dando la alternativa a otra joven generación que en breve les tomará el relevo. Ganó, como estaba previsto, a Noruega, que tuvo el coraje y la valentía de actuar de la única manera con que ahora mismo se puede contener el vendaval francés: con velocidad, con aceleración constante, sin desmayo. Pero para un equipo tan corto de efectivos y con menos descanso, la opción era un suicidio, aunque posiblemente Berge pesnaría que era mejor caer luchando de la única manera que se podía ganar, que ser un equipo especulador que sólo quosiera perder por lo mínimo posible.

Ganó Francia, sí, con claridad (33-26), pero durante treinta minutos anduvo a remolque (18-17) ante el juego sin desmayo de los nórdicos, con ataque fulgurantes, con circulaciones rapidisimas, sin elaborar el juego como Francia, que trataba de buscar situaciones claras con dos pivotes cuando al equipo de Dinart no le funcionaba casi nada.

Vincent Gerard mejoró la portería francesa y ese aspecto fue clave para que los galos acabaran con Noruega.

Dinart tuvo que sentar a Omeyer, con el que ha formado el eje defensivo galo durante años, uno como portero y él como el eje del 6-0. Vincent mejoró la portería de Francia, sus paradas sirveron de contraataques y por ahí se acabó Noruega, que con el marcador en contra dejó de tener las ideas tan claras y la mente despejada para atacar a los franceses.

También es cierto que Noruega estuvo huerfana de su estrella, el central Sagosen, un alma en pena en la final, quizá agotado, sin capadidad para asumir su liderazgo en este equipo que jamás había llegado tan lejos en un Mundial.

Mientras un equipo se caía descompuesto, el otro se crecía, entrando jugadores de refresco, con variedad, con más alegría, para acabar posiblemente con más rapidez que los exhaustos vikingos, que, pese a la derrota, han cumplido un enorme papel en este Campeonato del Mundo y que fueron unos dignos rivales del anfitrión, el único que ha sido capaz de superarles en el torneo.