GUIJUELO-ATLÉTICO DE MADRID

El Guijuelo-Atlético devuelve el fútbol hoy al Helmántico

Lo pidió el equipo charro. El estadio del Salamanca estuvo cerrado tres años. Hoy regresa el fútbol de élite. Fabregat no lleva a todos. Simeone, a meritorios y chavales.

Hace años que en la calle Zamora no resuena el fútbol como antaño, como aquellas tres temporadas, la 1995-96 y de 1997 a 1999, en las que el Salamanca estuvo en Primera y los domingos eran una riada de bufandas, gente y cánticos hacia el Helmántico. El camino empezaba en la Plaza Mayor, y los pinchos en el Bambú, y terminaba más allá de la Plaza de Toros, tres kilómetros en línea recta, previa parada en Van Dyck. Era el ritual. Y tenía magia, algo.

Pero el Salamanca se extinguió y el Helmántico se cerró. Tres años lo estuvo hasta que el Salmantino lo reabrió para jugar allí Regional Aficionados. Hoy el estadio y la ciudad volverán 18 años atrás, a aquellos días. Gracias al Atleti. Por el Guijuelo.

En cuanto salió la bola del sorteo, lo pidió: jugar allí. Su estadio, el Municipal de Guijuelo, sólo tiene 1.500 asientos. Mucha afición se iba a quedar fuera para un partido así, ante el Atleti. Bien merecía la pena recorrer los 44 kilómetros que los separan de Salamanca para llenar los 17.300 del Helmántico. Ayer habían vendido 15.000 entradas.

Y eso que el partido pilla a contrapié al equipo que hace de anfitrión: es 15º en el Grupo 1 de Segunda B, sólo dos puestos por encima del descenso. Hace 15 días que cambió de entrenador. El nuevo, Fabregat, hoy se deja fuera a varios importantes (Raúl Ruiz, Carles o Granell) porque el fin de semana se mide al Racing y eso, la Liga, es su lucha. Pero eso no quiere decir que hoy salga a no jugar. Quiere hacerlo y, además, aunque le cueste dominar los partidos, el suyo es un equipo al que le gusta el balón. Su arma es Gordillo, mediapunta y canterano del Atleti. Y no es el único. También Royo, portero, que tiene cláusula del miedo. El Guijuelo luchará hasta el último momento porque el Atleti se la quite.

Y es que, si de siempre la Copa fue especial para el Atleti, este año lo es más. El club ha pedido que la final sea en su estadio, el Calderón, en su último año. Nada como jugarla allí. Nada como, además, ganarla. Sería un final perfecto. Por eso, hoy, aunque Simeone viaje sin mucho fijo (Oblak, Godín, Gabi, Tiago, Koke, Grizi, Gameiro...) y con cinco chavales, no especulará: jugarán los del primer equipo y Rober, delantero del B, pareja de Correa arriba. Savic y Giménez lo serán atrás, Saúl y Thomas en el centro. Vrsaljko y Carrasco ocuparán la derecha y Lucas y Gaitán la izquierda.

Llamativo es el caso del último: llegó como estrella en julio pero, cuatro meses después, debe ganarse el sitio en partidos como éste, de meritorios. Hoy acaparará los focos. Y, quizá, también las conversaciones de la gente que tome la calle Zamora desde la Plaza Mayor al Helmántico, para hacer de este miércoles un domingo de aquellos, de los de hace 18 años.