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SERIES MUNDIALES

Los Chicago Cubs me han dado la mayor alegría de mi vida

Hoy no escribo como analista en la sección de MLB AS, sino como aficionado de los Chicago Cubs y lo que representa para mí el triunfo en las World Series.

Los Chicago Cubs me han dado la mayor alegría de mi vida
Patrick Gorski USA Today Sports

Hoy no escribo como analista en la sección de MLB AS, sino como aficionado de los Chicago Cubs y lo que representa para mí el triunfo en las World Series. (Subtitulo)

Hace más de una década, tenía recién cumplidos los once años y sólo seguía los deportes que eran mayoritarios en España, el fútbol, el baloncesto y sobre todo la NBA por el dúo Andrés Montes-Antoni Daimiel y el Balonmano, cuando eran los mejores años del entonces Portland San Antonio porque soy un pamplonica. Lógicamente al tener clases a la mañana combinaba directos con redifusiones.

En mi casa éramos abonados al Plus y los fin de semana iba con mis padres al pueblo de mi madre, con el Plus en la maleta para poder ver y disfrutar del deporte ya que no había mucho que hacer en mi opinión. Una mañana de un sábado, me desperté y mi padre estaba haciendo la compra mientras que mi madre estaba trabajando. Haciendo zapping encontré una redifusión de un partido de béisbol y pensé: ¿me aficiono a este deporte? Tenía dudas pero continúe viendo el partido aunque no entendía las reglas, pero me impresionó como sentían los jugadores el juego y lo que sabía el comentarista del partido, si un Fernando Díaz que ahora es mi compañero en MLB AS. Mi padre llegó a casa y como solía almorzar en la sala, me dijo: “¿Ahora también vas a ver béisbol?”

Sorprendido porque para ser un niño, ya me apasionaban los deportes y tenía más conocimiento del habitual para ser un chaval. Pese a esa primera frase, él se quedó a ver todas las entradas del partido, incluso retrasando la comida para ir pronto al pueblo a pasar el fin de semana. A partir de ahí, todos los sábados empezamos a ver los partidos de béisbol y yo pensé, tengo que elegir un equipo para engancharme totalmente a este deporte. En la explosión de los duelos épicos entre Yankees y Red Sox, me quedé anonadado cuando encontré que había un equipo que por aquel entonces llevaba casi 100 años sin ganar, los Chicago Cubs y decidí hacerme aficionado suyo pensando que antes de morir quería verles levantándoles el título. Mi padre continuó siendo reacio de palabra al deporte, pero viendo encuentros y siendo más aficionado del juego en general, aunque de un equipo en particular y cuando le conté la historia de los Cubs se pensó que le estaba vacilando hasta que le demostré que era una realidad.

Tras unos años con esa rutina, por distintos motivos no continuamos siendo abonados del Plus y ya no podíamos ver béisbol juntos, porque nos íbamos al pueblo los sábados para comer allí. Yo seguía los resultados de los Cubs cuando justo se cumplieron 100 años desde su último título y del béisbol en general, pero ya no era lo mismo, ya que lo que más me gustaba era ver el partido que fuera pero con él, aunque seguía preguntándome sobre cómo iba la competición y yo le contaba que seguíamos con la maldición aunque jugamos playoffs en 2007 y 2008.

En 2012 me cambió la vida, tras una enfermedad mi padre falleció en muy poco tiempo y yo tuve que buscar hacer cosas nuevas, para intentar tener la mente ocupada y no pensar tanto en porqué la vida es tan injusta con los mejores. Así que decidí, haciendo un esfuerzo económico, volver a ser abonado del plus, para poder ver el deporte en general y el béisbol en particular, también mediante streamings en internet, pero sobre todo los partidos del Plus en los que las emociones me sobrepasaban siempre, recordando los momentos vividos junto a él, con los comentarios que le encantaban de la enciclopedia que era el comentarista, como hablaba de Fernando Díaz.

El año pasado y cuando por fin éramos un equipo competitivo, tras ver casi todos los partidos con la suscripción de MLB.TV, me acordaba cada vez que ponía la tele para ver el béisbol y a los Cubs, lo que habría disfrutado él pudiendo seguir cuatro partidos en multi pantalla a la vez, seguro que diciéndome que todo eso era una locura. Después de ganar a los Cardinals en las Series de División, el mejor equipo en la temporada regular y rival divisional, creía que ese era nuestro año, con una reconstrucción tremenda y con unos jugadores jóvenes que estaban demostrando un gran nivel. Sin embargo, en las Series de campeonato los New York Mets nos barrieron 4-0 y otro año más seguíamos sin jugar las World Series.

Esa fue la primera temporada que escribí para la sección de MLB AS, si con aquel comentarista que admiraba mi padre como compañero y guiándome en mis inicios, sobre qué hacia bien y qué mal en los primeros artículos. Para la temporada 2016, íbamos a hacer una guía de la MLB en la sección y lógicamente tenía que seguir el béisbol diariamente para estar informado y poder escribir sobre cualquier tema, así que yo encantado porque ver deporte es lo que más me entretiene y compré de nuevo la suscripción de MLB.TV. Tras hacer fichajes en la agencia libre, éramos por fin los máximos favoritos para ganar el título del comisionado 108 años después y decidí que esta temporada vería todos los partidos completos de los Cubs, ya fuese en pantalla única o multi pantalla porque de verdad creía que por fin la sequía podía terminar y sería algo inolvidable el seguirlos día a día. El 22 de Junio de 2016, se cumplieron tres años desde que mi padre no estaba con mi madre y conmigo y los Chicago Cubs eran el mejor balance de la MLB. Yo pensaba que ojalá pudiera estar conmigo, porque pese a que los San Francisco Giants estaban a nuestro nivel y habían ganado 3 de las últimas 5 World Series, seguía confiando plenamente en el equipo.

Acabó la temporada regular y éramos el mejor balance en la MLB, pero no tendríamos el factor cancha en las World Series porque la AL ganó el ASG a la NL. En las Series de Divisón ante los San Francisco Giants ya sufrimos de lo lindo, ante un señor equipo al que les condenó el horrible bullpen pero que a punto estuvo de forzar un quinto partido, en el cual nunca sabremos lo que hubiese sucedido. Llegábamos con el subidón de remontar un partido que estaba casi perdido y con grandes momentos como el home run el primer partido de Javy Báez.

En las series de campeonato nos enfrentábamos a Los Angeles Dodgers del gran Clayton Kershaw, no siendo muy agradable enfrentarte al mejor pitcher del mundo siendo fanático del equipo contrario. Tras perder ante Kershaw y Hill, estábamos 2-1 abajo y las sensaciones no eran muy buenas, pero teníamos que seguir confiando en el equipo tras lo demostrado durante todo el año. Finalmente se recuperaron con los bates y ganamos 4-2 la serie, por fin íbamos a jugar unas World Series y tras destrozar a Kershaw en el Game 6, una inmensa alegría pero yo seguía algo triste porque pensaba que mi padre hubiese disfrutado tanto o más que yo viendo esa historia, que va mucho más del deporte en sí. El momento del Grand Slam de Miguel Montero en el primer partido es el mejor recuerdo de la serie.

En las World Series nos mediamos a unos Indians que estaban jugando increíble en playoff tras ganar 3-0 a los Red Sox y 4-1 a los Blue Jays, pese a las bajas importantísimas de jugadores como Carrasco, Brantley o Salazar, aunque éste último estaría disponible. Lo primero que hice al acabar las Series de Campeonato, fue mirar las cuotas para saber que pensaban las casas de apuestas y me sorprendió que fuésemos tan favoritos, ya que se pagaba 1.45 vs 2.80 por euro apostado. Tras los dos primeros partidos, la serie se fue a Chicago empatada, 1-1 tras un gran partido de Jake Arrieta en el segundo partido y siempre que le veo jugar, me acuerdo de que a mi padre le encantaba encontrarse este tipo de apellidos en cualquier partido, viéndoles con esas gorras yanquis, ya fuesen de cualquier país de procedencia.

Las World Series en el Wrigley Field y éramos muy favoritos para el tercer partido, cuando lo perdimos el bajón fue tremendo, pero la ilusión seguía ahí pese al 2-1. El cuarto partido era vital, porque con un 3-1 abajo las opciones eran mínimas, aunque el pitcher titular era Corey Kluber y nos ganaron, así que estábamos a sólo una derrota de continuar sin poder romper la maldición. El quinto partido fue para sufrir y lo ganamos con lo que la serie volvía a Cleveland. En el sexto lanzaba otra vez Jake Arrieta y con unos bates que hicieron pupita, forzamos el Game 7, siendo el partido que más me apetecía que ganara un equipo mío, por tantos motivos como he ido escribiendo.

El Game 7 es fácil de resumir; el mejor evento deportivo que he visto en mi vida y eso que suelo seguir muchos deportes en profundidad, pero lo tuvo todo. Para empezar nada más y nada menos que un HR de Dexter Fowler para abrir el partido, al que era el máximo candidato a MVP si los Indans ganaban las World Series. Tras finalizar la parte alta de la quinta entrada, ganábamos 5-1 y yo lo veía muy cerca si manteníamos la ventaja en esa entrada, pero tras un mal lanzamiento de Jon Lester que acababa de entrar como relevista, que golpeó a David Ross dejándole medio K.O y los Indians recortaban distancias, 5-3.

En la siguiente entrada, y con los nervios ya descontrolados David Ross la reventó, sacando la bola del campo ante el mejor relevista en la actualidad, un Andrew Miller que no se lo podía creer. En ese momento, las lágrimas me empezaron a caer de los ojos, por todo lo que representa para mí los Cubs y el béisbol, mirando hacia arriba muy emocionado, pensando que él también había empujado desde el cielo para que la bola saliese por poco pese a que Rajai Davis la rozase.

En la octava entrada, continuábamos 6-3 arriba y llegaba el momento del misil cubano Aroldis Chapman, que para eso fue fichado y que inexplicablemente en el sexto partido estuvo lanzando con 7-2 ganando. Tras un RBI Doble de Guyer con dos outs y dos strikes en la cuenta recortaban distancias, 6-4. De nuevo con 2 strikes en la cuenta y en un lanzamiento que era una bola, Rajai Davis pegó un HR de 2 carreras y los Indians empataron el partido. Fue tan duro el golpe con todo lo que representa para mí los Cubs y este deporte, que casi me fui a la cama a pasar el rato (porque dormir era imposible) ya que no quería volver a tener una tristeza tan grande de nuevo. Finalmente continúe y de repente comenzó a diluviar en el Progressive Field, así que el partido se detuvo y tras unos minutos de parón se reanudó en entradas extras, habiendo tenido la oportunidad de adelantarnos antes con un jugador en tercera base y un sólo out.

Entonces tras varias jugadas, Ben Zobrist con un RBI Doble nos puso por delante y yo lo celebré como millones de aficionados, ya que el encuentro estaba siendo de los mejores de la historia en un deporte que se juega desde el Siglo XIX. Tras anotar otra carrera más y encajar otra, con 8-7 en el marcador y sólo a un out de la gloria, Mike Montgomery con un lanzamiento que Michael Martínez no pudo batearlo bien, el 3B Kris Bryant cerró en primera base con Anthony Rizzo para que por fin los Chicago Cubs sean los campeones del mundo.

Cada aficionado tiene su historia, ésta es la mía y ojalá hubiese podido ver ese último lanzamiento con la mejor persona que conocí y conoceré, que se hubiese ido a trabajar minutos después tras desayunar y dándome la enhorabuena por algo que para mí ha sido el mejor momento deportivo de mi vida. Siempre el béisbol y los Cubs serán algo que tendré a mi lado.

Agur, Aita, que es como despedía a mi padre. Los Chicago Cubs son los campeones del mundo.