• 1ª Parte
  • 15'
  • 30'
  • 2ª Parte
  • 60'
  • 75'
  • 90'
Atlético

18' Sale Augusto entra Gabi

35' Sale Giménez entra Lucas

41' Lucas

58' Sale Carrasco entra Gameiro

69' Griezmann

Deportivo

37' Fajr

46' Fajr

55' Emre Çolak

59' Sale Florin Andone entra Luisinho

67' Sale Guilherme entra Mosquera

74' Sale F. Navarro entra Babel

83' Babel

ATLÉTICO 1-DEPORTIVO 0

Siempre Griezmann

El francés, de nuevo decisivo. Cinco goles seguidos en Liga. El Deportivo jugó 45' con 10 por expulsión de Fayçal. Augusto y Giménez, lesionados.

LALIGA

El partido cambió para siempre en esa jugada. Fayçal, que hacía nada le había hecho una entrada fea y a destiempo a Koke, le hacía otra entrada a destiempo y fea a Gaitán. Gil Manzano se llevó la mano al bolsillo: roja. Un instante después, el silbato a la boca: descanso. El Depor se quedaba con diez, Garitano se iba a la caseta lamentándose y Simeone, pensativo, muy serio. Atrás quedaba la primera parte. Una primera parte intensa que le había dejado sólo un cambio y le había arrebatado dos jugadores.

Con el Bayern ahí en tres días, había rotado el Cholo. En su once estaba Correa y no Gameiro. Giménez y no Savic. Augusto y no Saúl. Los primeros minutos fueron desordenados. Giménez algo titubeante. Florín (y no Andone, aunque lo ponga su camiseta, le gusta que le llamen por su nombre) muy activo, primero encarando a Juanfran, después encarando a Filipe. El balón se movía rápido. Vertiginoso. Con un robo y cuatro toques, los dos equipos ya estaban plantados en área contraria buscando un hueco, una oportunidad. Pero decía el reloj minutos 22 cuando el fútbol se detuvo. En una jugada en el centro, Augusto estiró demasiado la pierna para controlar un balón ante Borgues. Su rodilla derecha se quedó clavada en el césped y cayó fulminado. Una mano en la rodilla. Otra, en la cara. La segunda no tapaba su gesto de dolor, sus lágrimas. Se fue en camilla. La tarde se ponía fea en el Calderón.

Los minutos que siguieron el Atleti atacó como si todos quisieran marcar para dedicarle un gol. Tres ocasiones, tres uy. Un disparo muy cruzado de Grizi. Un tiro de Gaitán que sacó Fayçal bajo palos. Ocasión de Giménez, que se fue alta. En la jugada siguiente, era él quien abandonaba el campo, también en camilla, también llorando: en una jugada con Florin había sentido un latigazo en el adductor. Fue levantar su brazo lleno de tatuajes al banquillo y saber que era grave, que no podría seguir: no es Giménez de los que abandonan a su equipo en medio de una batalla. En el minuto 35 debutaba Lucas en la temporada y Simeone se había quedado casi sin cambios.

El partido se fue enrocando. Una jugada, una falta. Entonces Fayçal hizo sus dos y dejó a su equipo con uno menos. En la primera pelota que el Atleti tocó en la segunda parte, remató Carrasco, repelió Luz y marcó Grizi, en fuera de juego. Simeone miraba el partido en cuchillas, en su área. Tan parecido era lo que sus ojos veían. El partido ya no era partido. Ya era asedio, asedio rojiblanco. A un zapatazo soberbio de Carrasco desde la frontal, que se estrelló con la cruceta después de que Lux lo rozara le siguió otro disparo de Carrasco. Y un cabezazo de Borgues que sacó Lucas bajo palos. Y una ocasión de Correa que volvió a toparse con los guantes de Lux. Y un disparo de Filipe... Pero la pelota estaba en modo partido del Alavés: no quería entrar.

Entonces Simeone sacó a Gameiro. Era su cambio, su última carta: convirtió el área pequeña del Depor era la puerta del Sol a las doce de la noche 31 de diciembre. Allí se acumulaban todos los hombres. Once del Depor. Diez rojiblancos menos Oblak. La tocaba Filipe, centraba Godín, doblaba Correa, chutaba Gaitán, remataba Gameiro... Todos buscaban el gol. Toc, toc, toc. El sonido podría venir de las botas rojiblancas o del corazón de Lux. Entonces llegó el pum. Centro de Juanfran y los Hombres G que conectan: pase atrás de Gameiro y Griezmann que mete la punta de la bota para hacer el gol. El Depor pedía fuera de juego, pero la tele sacó el Libero y demostró que no: lo rompía Albentosa.

1-0, pero no la tranquilidad. Nunca en el Calderón. En el minuto 89, Mosquera, buscó con la zurda lo que Manu García encontró el día del Alavés. Pero ahí estaba la cabeza de Godín, para repeler como si fuera el guante de Oblak. Será sólo polvo el estadio y aún, cuando uno pase por ahí, sentirá la electricidad que en el aire dejaba siempre el Atleti de Simeone en tardes como esta, de 1-0 y nervios, tardes como la de ayer. Al Calderón ya sólo le quedan 16 de Liga y el Atlético ya es tercero.