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MUNDIAL BASQUETBOL

Nikola Vucevic y Montenegro acaban con México en su debut en el Mundial de Basquetbol

Los ‘12 Guerreros’ claudicaron en su regreso al Mundial FIBA frente a un Vucevic imperial (27+10), que hizo gala de sus blasones NBA. El panorama para clasificar a la segunda ronda se complica.

Enviado en Manila, Filipinas
Nikola Vucevic y Montenegro acaban con México en su debut en el Mundial de Basquetbol
Nikola Vucevic le gana una pelota a Daniel Amigo en partido México vs Montenegro en el Mundial FIBA.Mexbasquet

El tifón Vucevic asoló Manila. El re-estreno mundialista de los ‘12 Guerreros’ se convirtió en una aturdidora exhibición del titán de los Chicago Bulls, que azotó a la Selección Mexicana de Basquetbol con tesón huracanado. 27+10, 100% de triples, 73% de campo: estadísticas siderales para arrear a una Montenegro que dominó tres cuartos con repertorio total: triple, juego interno, rompimiento (6/12) y banquillo (14/33). El partido en Mall of Asia terminó en tormenta.

“¡Defense, defense!”, agitaba el banquillo mexicana mientras Ibarra, primoroso en el último mes, intentaba en vano detener a Nikola Vucevic. La tarea tiene tal grado dificultad que muy pocos, incluso en la NBA, han logrado completarla. No te sientas mal, Josh. Es normal. Israel Gutiérrez, con el peso de la experiencia, debió ingresar mediado el primer cuarto para tener la sangría. Funcionó el cambio de alfiles. El veterano se encontró en superioridad en todas sus incursiones a la pintura montenegrina, y supo soltar el balón hacia la profundidad con la calma y el pasmo que brindan las mil batallas. Paco Cruz, otro gatillero curtido en los cruentos campos de tiro bálticos, comenzó a soltar la mano. La reversa jordanezca de Fabián Jaimes, con acto de mero ilusionismo con el balón bien prensado en un vaivén de los brazos, arrancó suspiros en Pasay.

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Gael Bonilla y Jorge Gutiérrez, futuro y pasado, salieron a la madera para rejuvenecer a los ‘12 Guerreros’. El desparpajo de uno; el arte del otro. También apareció sobre el escenario Orlando Méndez, otro caballero de la mesa redonda; un esgrimista que se resiste a demostrar que sus mejores días han pasado. Quizá no. El caso es que el rigor de la maestría solucionó los problemas con el músculo, pero Radonic e Ivanovic presumieron artillería a distancia. Gutiérrez, que suele combinar la estética con la cleptomanía, desplegó esas dotes carteristas que lo llevaron a la NBA: Camacho cobró el botín con algún esfuerzo. Dubljevic exhibió una realidad basquetbolística innegable: el interno que no tira ya está condenado a desaparecer; Stoll replicó con la misma declaración, pero Popovic le birló para que Quintero accionara el botón de emergencia. Apareció centelleante Perry, una suerte de Patrick Beverley, justo cuando México comenzaba a perder consistencia. Un fatídico parcial de 14-6 en 2:50 precipitó a los ‘12 Guerreros’ a los vestidores con las miradas en bajo.

Paco Cruz vs. Bojan Dubljevic, jugadores de México y Montenegro, en partido del Mundial FIBA.
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Vucevic lo tomó donde lo dejó: activó el periscopio y despachó el misil. 18 puntos ya. Y contando. Y, en un enésimo rompimiento, Simonovic atolondró a Stoll y Quintero, que volvió a pedir clemencia. Los nubarrones comenzaban a cernirse sobre el Mall of Asia. Vientos de tifón, del tifón Vucevic. Montenegro elevó la calidad de su armamento: Popovic activó las bombas nucleares, dos consecutivas, y ahora los ‘12 Guerreros’ quedaron expuestos al último argumento: la esperanza. Hasta que reapareció Ibarra, inédito desde los primeros compases, tocado en el corazón, para petrificar a Dubljevic. La esperanza estaba en la valentía, en el arrojo. Sus seis puntos en fila aliviaron un tercer cuarto casi fatídico.

Paco Cruz (16+3+6), en tierra de gigantes, encontró a Ibarra, ahora convertido en un motor en combustión. Los guerreros de Quintero ya habían elegido su destino: si será derrota, que sea honorable. Que corra la sangre. Que suene el apretar de los dientes. Con 67-74, Quintero vio una oportunidad inusitada y aplicó un experimento poco menos que temerario: dos pivotes, Gutiérrez y el quebrantado Amigo, otrora pilar del proyecto. Eso equivalía a blindar la llave y mejorar las rotaciones, pero desguarnecer el perímetro. Podría resultar. Con su quinteto más alto posible, los ‘12 Guerreros’ intentaron recortar el déficit con apuros. “¿Esperanza? Nada de eso”, le espetó Vucevic a Daniel Amigo, al abortar con muy poco respeto (y espeluznante fiereza) su gancho de reversa. Con 0 puntos en segundas oportunidades, no vas a ningún lado en el basquetbol moderno y de antaño. El triple recto de Vucevic, quién si más, finiquitó la noche. La esperanza. El tifón Vucevic lo ahogó todo.