¿Cómo afecta el cambio de horario en el manejo del automóvil?
El cambio horario puede afectar a muchos conductores, que se encontrarán con diferentes condiciones de iluminación.

Debido a que un 90 por ciento de la información que se recibe al manejar llega a través de la vista, es importante tener una visibilidad especialmente en condiciones de poca iluminación.
Con la llegada del otoño e invierno, así como con el cambio de horarios, las condiciones de visibilidad cambian, ya que oscurece más temprano y amanece más tarde; en pocas palabras, hay menos luz del sol durante el día.
¿Qué pasa en las calles y carreteras con el cambio horario?
● Amanecer y atardecer a diferente hora
Lo ideal es llevar lentes de sol en el auto y usar la visera para ayudar a tener una mejor visión y la vista más descansada. Nunca hay que usar el líquido y los limpiaparabrisas con el sol de frente, porque durante un largo instante no habrá visibilidad. Este efecto se acentúa, en gravedad y tiempo, con los limpiaparabrisas desgastados.
● Menos horas e intensidad de luz
A medida que avanza el otoño y llega el invierno se van reduciendo la intensidad de la luz del sol y las horas con iluminación natural, por lo que se maneja más horas con menos luz y de noche.
De esta forma, la capacidad visual disminuye al 30 por ciento de noche, con una reducción de la agudeza visual de un 70 por ciento y una importante pérdida del sentido de la profundidad y capacidad para medir distancias.
Ante la falta de luz, las pupilas se dilatan y el ojo funciona más con la retina periférica, lo que genera una pequeña miopía nocturna. De noche también se produce más fatiga visual, lagrimeo y picor de ojos. En general, se pierde mucha visión periférica.
Por otro lado, al manejar de noche se depende de los sistemas de iluminación de los autos y de las vías; por lo que se producen más deslumbramientos, que pueden cegar momentáneamente y ser muy peligrosos: una persona deslumbrada tarda de entre tres y 20 segundos en recuperar la visión y en ese tiempo se recorren muchos metros a ciegas.
A pesar de que de noche se producen menos desplazamientos y accidentes, estos suelen ser más graves. Según estudios, los accidentes con víctimas se incrementan de noche casi un 30 por ciento en áreas urbanas y un 50 por ciento en vías interurbanas.

Consejos para tener mejor visibilidad al manejar
1. Tener el sistema de iluminación, el parabrisas y los limpiaparabrisas en perfecto estado es aún más importante en otoño e invierno.
Si el parabrisas está sucio sucede lo mismo que cuando se usan gafas rayadas o sucias. Al usarlas es posible percibir al instante lo mal que se ve, pero si siguen usando así, con el tiempo el cerebro se va acostumbrando y se deja de ser consciente de la pérdida de visión. Con el parabrisas sucede lo mismo, la vista se acostumbra a esa pérdida de visibilidad, misma que es esencial para la seguridad.
2. Al haber una menor intensidad de luz es mejor llevar las luces encendidas en todo momento.
3. Ante un deslumbramiento, ya sea por el sol o por las luces de otro auto, lo primero es no mirar directamente a la fuente de luz, y dirigir la vista hacía una referencia que permita seguir circulando sin salir del carril. Lo mejor suele ser bajar la vista hacia la derecha, y buscar la línea de la carretera o el borde del camino. Si se deslumbra a través de los espejos, lo mejor es mover la cabeza o modificar el ángulo de observación del espejo.
4. Es importante estar atento a cambiar las luces de carretera (altas) por las de cruce (cortas) cuando no se cruza o se acerca a otro vehículo.
5. También es muy útil fijarse en cambios de iluminación al acercarnos a una curva o cambio de rasante; para “adivinar”, antes de ver, que un vehículo se va a cruzar.
6. De noche se amplifica el efecto túnel. Si en parado el campo de visión es de 120 grados, en movimiento el denominado campo de visión cinético va reduciéndose con la velocidad, desde los 70 grados a 65 km/h a solo 30 grados a 130 km/h.
7. Cuando llueve mucho es muy práctico “leer” el asfalto para buscar charcos que puedan causar un aquaplaning, y también para detectar su agarre. También hay que aumentar la distancia de seguridad para disponer de más tiempo de reacción ante imprevistos, más distancia para frenar y reducir el efecto del agua en suspensión que levanta el vehículo que nos precede.
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Otro truco interesante es mantenerse atento a los vehículos que rodean, sobre todo, camiones y autobuses, pues pueden levantar grandes cantidades de agua. Si se reciben una de estas grandes salpicaduras por sorpresa (sobre todo, cuando vienen del sentido contrario de una autovía o autopista) no perder la calma y actuar como en un deslumbramiento.
8. En momentos de peligro se tiene el instinto de dirigir el vehículo hacia el lugar al que apunta la vista. De noche, ese lugar está condicionado al sitio hacia donde apuntan los faros. Al volante hay que ser conscientes de este fenómeno, y tener la mente fría para dirigir la vista, y el vehículo, hacia los puntos de escape.


