México e Inglaterra se vuelven a encontrar en un Mundial
El Tri vuelve a cruzarse con el rival que lo derrotó en el Mundial de 1966. Esta vez juega en casa, llega invicto, sin recibir gol y con una oportunidad que pocas generaciones han tenido.
En el verano de 1966, el viejo Wembley fue escenario de una lección de jerarquía. Inglaterra, impulsada por su gente y con figuras como Bobby Charlton y Roger Hunt, derrotó 2-0 a México en la fase de grupos del Mundial.
Aquel equipo inglés terminaría levantando la única Copa del Mundo de su historia, mientras el Tricolor regresaba a casa con la sensación de seguir muy lejos de la élite.
Ya no será Wembley, sino el Estadio Ciudad de México. Ya no será Inglaterra la que juegue como local, sino un México que ha convertido su casa en una auténtica fortaleza y que llega con argumentos para creer que la historia sí puede escribirse diferente.
Un país que vuelve a creer
México llega a este duelo después de vencer con autoridad 2-0 a Ecuador en los dieciseisavos de final. Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez confirmaron el gran momento del equipo dirigido por Javier Aguirre, que mantiene paso perfecto en el torneo y todavía no conoce lo que es recibir un gol.
El Coloso de Santa Ursula ha recuperado ese ambiente intimidante que tantas veces marcó diferencia en las Copas del Mundo. Más de 80 mil aficionados empujan cada balón y convierten cada minuto en una presión extra para cualquier visitante.
México sigue invicto en este Mundial jugando en casa y cada partido fortalece la ilusión de romper cualquier límite histórico.
¿Inglaterra ya no llega como favorita?
Del otro lado aparece una selección inglesa repleta de talento y experiencia internacional.
Los europeos avanzaron tras imponerse 2-1 a la República Democrática del Congo en un partido mucho más complicado de lo esperado.
Harry Kane volvió a aparecer en el momento decisivo para encaminar la remontada, aunque Inglaterra dejó varias dudas defensivas que México seguramente buscará explotar.
Sobre el papel, los ingleses mantienen una plantilla con mayor profundidad. En el campo, sin embargo, el contexto cambia por completo.
Jugar en la altitud del Azteca, frente a una afición completamente entregada y ante un México que atraviesa uno de sus momentos más sólidos de los últimos años convierte este cruce en mucho más parejo de lo que indican los nombres.
Si el partido se hace largo, México puede soñar
Si México logra sostener el orden defensivo que ha mostrado durante todo el torneo, mantiene el cero durante buena parte del encuentro y obliga a Inglaterra a desesperarse, las posibilidades crecerán minuto a minuto.
El Tricolor ha demostrado disciplina táctica, intensidad para recuperar el balón y contundencia cuando encuentra espacios. Inglaterra, en cambio, sufrió cuando el partido exigió paciencia y respuestas bajo presión.
Por eso, si alguna generación mexicana tenía una oportunidad real para eliminar a Inglaterra en un Mundial, probablemente sea esta.
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