Así fue como Franz Beckenbauer se proclamó como leyenda en el Estadio de la Ciudad de México
El jugador alemán elevo su estatus en el futbol mundial luego de un acto de heroísmo durante la semifinal de la Copa del Mundo de México 1970.
Franz Beckenbauer tiene una historia mítica en el balompié. Luego de casi 20 años de carrera, el alemán se consagró con dos balones de oro, una Europa League, tres Champions, cinco campeonatos de Alemania, 4 copas alemanas, un intercontinental y dos Copas del Mundo; sin embargo, hubo una derrota que lo llevó al estatus de leyenda en el fútbol.
Era la edición de México 1970 cuando se disputó el conocido ‘partido del siglo’. Una semifinal durísima disputada entre Italia y la entonces llamada Alemania Federal.
El camino a la leyenda
Para llegar a ese duelo en el Estadio Azteca, Alemania Federal tuvo un largo recorrido. Tras una fase de grupos impecable en León, donde vencieron a Marruecos, Bulgaria y Perú, el equipo enfrentó un reto en cuartos de final contra Inglaterra. En el 14 de junio de ese año, los alemanes remontaron un 2-0 para ganar 3-2 en tiempos extras, dejando al plantel con un agotamiento físico importante apenas tres días antes de la semifinal.
La semifinal prometía espectáculo; los italianos llegaban como campeones de Europa, mientras que los alemanes presumían el ataque más letal del torneo. El ambiente en el Estadio Azteca estaba cargado, pues la afición mexicana apoyaba a Alemania tras la eliminación del Tri a manos de Italia en cuartos de final.
Una lesión inesperada
Durante el partido, Beckenbauer sufrió una luxación en el hombro derecho. Negándose a abandonar a sus compañeros y sin cambios disponibles, exigió seguir en la cancha. El cuerpo médico improvisó un vendaje con cinta adhesiva blanca, pegando su brazo contra el pecho para inmovilizar la articulación.
Con el marcador 1-1, el juego se fue a prórroga. Beckenbauer disputó más de 50 minutos bajo el intenso calor de la Ciudad de México, corriendo, defendiendo y distribuyendo el balón pese a la lesión. Italia ganó 4-3 en un tiempo extra lleno de goles, pero la imagen de “El Káiser” con el brazo vendado y jugando con gallardía quedó grabada como el símbolo que lo convitrió en una leyenda.
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Al final, la Brasil de Pelé se adjudicó como la campeona del torneo al vencer a los peninsulares 4-1. Esta victoria se trasladó en su tercer título mundial.
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