México vuelve a sonreír
Ensayo premundialista feliz en Querétaro tras un par de días aciagos el país. El público en La Corregidora olvidó la zozobra con los goles de Ledezma, ‘La Hormiga’, Gallardo y Gutiérrez.


Ay, ay, ay, ay, canta y no llores. Juega y no llores. ‘El Tri’ mejoró la semana en Querétaro y en provincia tras un examen tan positivo como nimio. Responsabilidad de Aguirre era atender la poca exigencia de la prueba, y cumplió. Un ensayo con propiedades curativas, además. Un partido con especial relevancia social. La afición necesitaba 90 minutos de verbena y certezas. Ledezma, González, Gallardo y Gutiérrez lo comprendieron, sabedores también de la oportunidad que tienen ante sí. El Mundial y la carrera por los escaños eran contextuales.
Al partido entró la Islandia versión 2016-2018. Un volcán glaciar. Un equipo sumamente competente y competitivo. Mucho más que un sparring diligente, pues. Hasta entonces. Le sobrevivía, además, el máximo guerrero de aquel drakkar: Gylfi Sigurdsson. ‘El Tri’, desorientado, superó los primeros compases en mínimos. Islandia cortó las salidas y la Selección se sintió asfixiada. Al paso, Everardo López fue presa de la ansiedad y a Þorsteinsson no le importó. ‘El Tala’ Rangel, con el cuerpo en Cristo, homenaje a algún predecesor, aguzó al ‘Tri’. Una incursión de Marcel Ruiz y la descarga de Richard Ledezma confirmaron que la Selección se había sacudido el pavor inicial. El Eyjafjallajökull se había apagado ya.
La virtuosa conexión Chivas-Toluca comenzó a surtir efectos. El fútbol es de sensaciones vigentes, bien lo sabrán. Todo empezó con Everardo López, que trazó un envío templado, estilo Rafa Márquez (no será casualidad) teledirigido a Gallardo, una versión tabasqueña de Roberto Carlos, que devoró la pradera; González sacó a Einarsson de la línea de gol, como Giovani a Tim Howard, y tras danzar picoteó la pelota para que Ledezma demoliera el marco con un frentazo rotundo. ‘El Tri’ repitió la fórmula apenas la iluminación retornó post-celebración en La Corregidora. López divisó, Gallardo taladró, Muminovi pellizco y ‘La Hormiga’ punzó a placer. La Islandia 2016-2018 sólo había sido una aparición, un ensueño. Una incepción. Gutiérrez reventó las manos de Einarsson antes de que Alvarado y Marcel Ruiz se combinaran con arte y taconazos de por medio; entonces Islandia abdicó y el partido cambió de propósito: de riguroso ensayo preambular a práctica abierta de tiro.

Aurora boreal
‘El Tri’ dejó de ensañarse y cogió aire después del intermedio. Porque tampoco se trata de vaciarse en los ensayos primerizos. Durante el sesteo, ‘La Hormiga’ volvió a encontrar al desaforado Gallardo, un tren de alta velocidad, y la carambola subsiguiente concluyó en un furioso punterazo de Brian Gutiérrez que cayó en Peña de Bernal. Volvió a probar el exChicago Fire, y Einarsson alejó esa querella para preparar el meritorio gol de Gallardo: cabezazo parietal a segundo poste que cayó como una aurora boreal color verde bandera; porte de ariete y contundencia de killer. Poco después, Einarsson envolvió el cuarto gol a Lira, pero el cruzazulino tiró a matar, apremiado por el asombro.
La noche queretana, apacible, que ya era hora, acompañó el canturreo de La Corregidora. Cielito lindo, arena negra. Y la noche cerrada que cambiaba el tono de las sensaciones. El torpísimo malabareo de Gunnlaugsson, que se ahogó con el balón en el pecho, sirvió el póker a Brian, que cruzó por el campo como un poderoso géiser hasta vaporizar a Einarsson. Ay, ay, ay, ay. Pero qué más vendrá.
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