La madre de Barrios revela cuándo se dio cuenta del potencial de su hijo: “Mario siempre hacía esfuerzos”
Isabel Soto recordó los sacrificios, la disciplina y el momento exacto en que comprendió que su hijo tomaría el boxeo como proyecto de vida.
La historia de Mario Barrios no comenzó con la figura paterna que llevó a su hijo al gimnasio del barrio. En su caso, fue su madre quien lo tomó de la mano cuando tenía seis años y lo acercó al boxeo sin imaginar la dimensión que alcanzaría ese paso. Años después, aquel niño se consolidó como contendiente invicto y referente del peso superligero, con la oportunidad de disputar el título “regular” de las 140 libras de la AMB ante Batyr Akhmedov.
En entrevista, Isabel Soto relató que su vínculo con el pugilismo nació desde la infancia. No obstante, al encontrar nulas oportunidades para practicar el deporte en Wisconsin, emigró a San Antonio, lo que catalogó como el entorno ideal y decidió inscribir a Mario junto a su esposo, Martin Soto.
“Veía boxeo con mi padre y recuerdo haber visto a Roberto Durán y a Sugar Ray Leonard, a todos los grandes peleadores. Y vi a Christy Martin y pensé: ‘Yo quiero hacer eso’”, reveló.
El inicio no fue inmediato ni sencillo. El propio Barrios reconoció que al principio no comprendía la magnitud del deporte. Sin embargo, con el paso del tiempo, tanto él como su hermana Selina asumieron la disciplina como parte esencial de su vida. Isabel subrayó que nunca necesitó presionarlos.
“Trabajo duro y dedicación. Desde pequeños, mi hijo y mi hija entrenaban por encima de lo esperado para niños de su edad. Dejaban de lado cumpleaños o días festivos para prepararse para torneos. Y nunca se quejaron”, expresó.
La madre del boxeador recordó que el punto de inflexión llegó en la adolescencia. “Nunca pensé que llegaría tan lejos. Cuando cumplió 15 o 16 años… fue entonces cuando entendí que lo tomaba en serio. A esa edad, muchos chicos están en la calle y no quieren ir al gimnasio. Mario siempre hacía el esfuerzo”. Aquella constancia marcó la diferencia.
Con marca invicta y clasificado entre los mejores del organismo mundial, Barrios expresó su objetivo con claridad: “Quiero representar a mi gente, representar a mi ciudad”. Orgulloso de su herencia mexicana y apodado ‘El Azteca’, el púgil texano aspiró a conquistar un campeonato mundial y llevarlo a casa.
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Finalmente, Isabel, por su parte, miró el recorrido con asombro. “Luchamos mucho, ha sido un camino difícil, pero lo ha llevado a otro nivel. Es algo increíble, ¿no es así?”. Su testimonio confirmó que detrás del ascenso deportivo existió una convicción temprana, forjada a base de disciplina, identidad y sacrificio familiar.
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