Guadalajara fue asolada por la violencia del crimen organizado durante el domingo. La emergencia parece haber pasado, pero las cicatrices quedan.

Michelle Freyria
Crónica | Nacional

La “normalidad” que todavía no llega a Guadalajara

Redactor en AS México, corresponsal en Guadalajara
Periodista originario de la ciudad de Guadalajara. Experiencia de más de 25 años en la profesión. Especializado en futbol, pero con paso y coberturas en toda clase de deportes. Asignado al seguimiento de Chivas durante los últimos 15 años. Mundialista en Rusia 2018.
Guadalajara, Jalisco Actualizado a

Con ese aire ufano, típico de quien acostumbra quedar bien ante los reflectores, algunas autoridades gubernamentales han presumido el regreso de la “normalidad” al país, luego de la violenta jornada del domingo pasado. La detención y posterior fallecimiento de uno de los capos más buscados del país desató una ola de incidentes que hundieron a la población en un mar de incertidumbre.

Al menos en Guadalajara, epicentro de la violencia del domingo 22 de febrero, esa “normalidad” tan mencionada por políticos está apenas en vías de recuperarse, pero todavía no se puede hablar de ella como un hecho. No en esta ciudad, que despertó inmersa en un silencio doloroso, denso, nervioso, oscuro, temeroso.

Las principales avenidas de la Perla Tapatía estaban vacías a la mañana. Pocos automóviles se aventuraban a salir. Y es que pisar Guadalajara, esa que según la canción “huele a tierra mojada”, pero que según la cruda realidad es territorio de nadie, se volvió una aventura que por esas horas requería mucho valor. En las calles sólo estaba quien tenía extrema necesidad de moverse a otro lugar. Una ciudad desierta en pleno lunes por la mañana está lejos de la “normalidad” presumida.

Aulas vacías. Niños en sus casas. Las clases se cancelaron hasta nuevo aviso, para salvaguardar la integridad de las familias. Hasta este momento, todavía no hay un aviso por parte del gobierno estatal sobre cuándo regresarán los pequeños a la escuela. Guadalajara en Código Rojo.

Por la mañana, miles de negocios permanecieron cerrados. Las “tienditas de la esquina” que se aventuraron a abrir, lo hicieron sólo por algunas horas y todavía con el miedo de ser objetivo de la violencia. En minutos, sus anaqueles se vaciaron. Eran de las pocas opciones, pues cadenas como WalMart decidieron no operar este lunes. Eso también está lejos de la “normalidad”.

Los espectáculos masivos fueron pospuestos o cancelados en algunos casos. No se jugó el Clásico Femenil entre Chivas y América. Tampoco el duelo entre Tapatío y Tlaxcala, por la Liga de Expansión. Este martes tampoco habrá “Martes de Glamour” para los amantes de la lucha libre en la Arena Coliseo. Lo mismo ocurrió con conciertos. Para nada se parece eso a la “normalidad”.

Con el correr de las horas, más negocios comenzaron a abrir sus puertas. La economía no da tregua. Necesita moverse. Los automóviles quemados comenzaron a ser removidos de las distintas avenidas de la ciudad. Muchos escombros aún permanecen en el lugar. El gobernador del estado, Pablo Lemus, anuncio la llegada de 2,000 elementos del Ejército como “refuerzos”. Sólo así empezó a disminuir la incertidumbre. Pero tampoco se puede hablar de “normalidad”.

Vehículos en Guadalajara tras el operativo de este 23 de febrero, en el que falleció 'El Mencho'.Michelle Freyria

Entonces aparecieron los números. El recuento de los daños. Las autoridades de Jalisco han reportado 41 detenidos, involucrados con los violentos hechos. Además, 30 presuntos delincuentes perdieron la vida, así como 25 elementos de la Guardia Nacional y una mujer civil. Únicamente en la mente de algunos esto podría considerarse “normalidad”.

La movilidad ha comenzado a recuperarse de a poco. El gobierno de Jalisco asegura que el trasporte público opera ya al 50%. Las afectaciones aéreas fueron duras: 118 vuelos cancelados y 18 con demoras importantes. Gran cantidad de empresas han pedido a sus trabajadores hacer home office. Se espera que en las próximas horas termine el Código Rojo y, entonces sí, el camino a la “normalidad” luzca más claro. Por ahora, eso existe en el ufano discurso político, pero no en esta ciudad hundida en incertidumbre.

Fútbol en zona de fuego

‘Normalidad’, también, la que espera la FIFA, que organizará cuatro partidos de la Copa del Mundo 2026 en Guadalajara, incluido el España vs. Uruguay, y dos del repechaje intercontinental en un mes. Un Mundial en un “estado de guerra” como han descrito medios como Olé y L’Equipe a nivel internacional. A cuatro meses de la cita, la presión sobre la Federación Internacional aumenta mientras la ‘normalidad’ tarda en llegar a Guadalajara.

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